jueves, 8 de marzo de 2012

Micromachism

Hola,

Me parece un error, A., ese artículo. Me parece que es otra vez lo mismo, porque se vuelve a equiparar el sexismo gramatical (el uso de sufijos masculinos plurales como sufijos no marcados en cuanto al género) con el sexismo léxico.

http://redmujeresperiodistas.wordpress.com/2012/03/05/sexismo-y-lenguaje-palabras-que-crean-realidades/

A mí me parece fundamental acabar con ese sexismo que afecta al significado de las palabras, además creo que es totalmente posible. Dejar de decir "esto es un coñazo", "tu puta madre", "la cagamos", o "la Kirchner", o quitar acepciones cavernícolas como la que se menciona de "gozar" en el diccionario de la RAE creo que es una obligación de todos.

Pero querer cambiar los rasgos gramaticales machistas que están fosilizados en nuestra lengua a mí me resulta un delirio. Pretender decir "A. ha venida a la asamblea" en vez de "A. ha venido a la asamblea", decir "lo buena y lo mala de una cosa" en vez de "lo bueno y lo malo de una cosa", es exactamente lo mismo que pretender decir "los trabajadores y las trabajadoras" en vez de "los trabajadores" a secas. En esos tres casos se quiere cambiar el uso del masculino como rasgo no marcado en cuanto al género, o sea como rasgo neutro que incluye al femenino.

Desde luego, el hecho de que digamos "los trabajadores" para referirnos también a "las trabajadoras" es una prueba de lo machista que es nuestra lengua. Porque nuestra lengua es en sí machista, y todos los procesos de evolución desde el latín han sido asquerosamente machistas, de hecho mucho más que la mayoría de las lenguas romances. Pero yo creo que no se puede cambiar si queremos seguir comunicándonos en ese idioma.

Fíjate, acabo de decir "seguir comunicándonos". El gerundio en castellano también acaba en masculino "-o", y viene de una antigua forma personal en latín, que concordaba con el sujeto. Es absolutamente injusto que la terminación de los gerundios en nuestro idioma sea siempre en "-o". Es una mierda que tú tengas que decir "estoy saltando, gritando y pensando". Deberías decir estoy "saltanda" ya que eres mujer (en latín, si no recuerdo mal, se decía "A. assultanda est"). Además, deberíamos decir "saltande" o "saltandu" en el caso de que los sujetos no se identifiquen con ninguno de esos dos géneros. Incluso habría que pensar en un "saltandi" para hacer justicia a las personas transgénero. Pero yo creo que es imposible hacer eso.

Es imposible hacer esa/esu/ese/esi.

Porque no nos entenderíamos, ni nos conseguiríamos leer los unos a los otros.

El problema de todo este debate creo que está en no saber diferenciar entre lo que tiene que ver con el significado de las palabras y lo que tiene que ver con lo gramatical, o sea con el código, con el funcionamiento en sí de la lengua. Lo gramatical en un momento fue semántico, pero cuando se queda fosilizado en la lengua es imposible devolverlo a la vida. Lo semántico sí, eso está siempre vivo y tenemos el deber de modificarlo. Pero lo otro sería como romper la radio y cagarse en Marconi porque los programas que hay en todas las cadenas son una mierda.

Te paso el artículo del puto Ignacio Bosque que ha levantado toda la polémica esta. Ignacio Bosque, como todos los filólogos de renombre, es un fachendoso de mucho cuidado. En su artículo se le ve el plumero mil veces. Se le ve lo patriarcal, lo autoritario, lo jerárquico, lo corporativista. Tiene todos los defectos el bendito. Y además no se atreve a reconocer una cosa fundamental, que tampoco reconocen del todo los que reclaman el "lenguaje inclusivo": que el castellano es machista hasta la médula.

Pero alguna de las cosas más técnicas que menciona son verdades como puños...

Ay, mira, otro micromachismo en castellano.

Fíjate las derivaciones de "puño".

De "puño" sale "puñeta", en femenino, que significa 'masturbación'. A la gente le mandan a hacer puñetas, siempre en femenino, y le importan una "puñeta" ciertas cosas, en femenino también.

En cambio de "puñeta", sale "puñetazo", que no tiene ninguna connotación así demasiado negativa. De hecho, "dar un puñetazo" en la mesa a veces es guay.

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html

En definitiva, es una pena que a los que defendemos que se mantengan los sustantivos de persona en masculino plural como términos inclusivos ("los trabajadores vamos juntos a la huelga") nos cataloguen directamente como "conservadores". Al contrario, los "conservadores" sois los que pensáis que esta lengua que habláis es todavía "reformable".

Bah, qué sé yo. Seguiremos pensándola.

Je via sano! ('salud' en esperanto),

E.F.


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Yo pienso que no esta de mas, decir los trabajadores y las trabajadoras, y utilizar las dos visiones de los substantivos que tengan femenino....y utilizar mas el femenino cuando cuando nos referimos a personas, por ejemplo "nosotras queremos tal y cual" aunque quien hable sea un hombre... para así visibilizar, recordar que también existen las mujeres, que falta hace...
en cambio, feminizar las formas verbales como "venida" o caso de estos, me parece ya un sobre esfuerzo sin tanto sentido....

C.
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Estoy de acuerdo con C., los extremos suelen no ser buenos.. Podemos utilizar el lenguaje adecuadamente, sin llevarlo a los extremos q mencionas q son absurdos y creo q ninguno quiere llegar hasta allí.. Hay que utilizarlo de forma inclusiva, de verdad Ernesto, no pasa nada si hablamos d personas, por ejemplo..."Nosotras estamos de acuerdo en seguir defendiendo los derechos de las personas migrantes!" Es inclusivo y no estoy llevando nuestro idioma a un desastre..
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Buena, pues haced la que os dé la gana. A mí me lo suda.

Pero en realidad era alga muy sencilla de entender. El problema está en emplear los sufijos del género gramatical masculino como formas no marcadas en cuanta al género. Ese empleo de las terminaciones del masculino no sóla afecta a los sustantivos de persona y a los pronombres personales. Es muy rara que no os deis cuenta de ella. Yo me estoy desesperanda con vosotras, tías. Afecta a un montón más de cosas de nuestro idioma, de nuestra sintaxis, de nuestro léxico y de nuestra toda, y son consecuencia exactamente del mismo fenómeno lingüístico.

No tiene sentido que nos fijemos solamente en los pronombres personales y en los sustantivos referidos a personas, y como mucha en los adjetivos que ponemos a su lado para acompañarlos. Resulta un poco tonta y un poco infantil que, como hablantas, nos identifiquemos con unas palabras sí, y con otras no. Así, vuestra actitud se vuelve absolutamente discriminatoria hacia los pobres adverbios, o los pobres participios, y los gerundios, y las estructuras sintácticas y giros léxicos de nuestro vocabulario, que están afectadas por el mismísimo problemón. Y me da mucha rabia que no me creáis, o que no me sepa yo explicar. ¿No os dais cuenta de que es exactamente la misma en el caso que vosotras planteáis, relacionado con los sustantivos de persona, que en el que estaba dicienda yo, relacionado con participios, adverbios, etc.? Joder, tenéis que creerme, es exactamente la misma situación. Que no soy como el gilipollas de Ignacio Bosque, que va por ahí de erudito y de patriarca de la lengua, pero me he pasada diez años de mi vida estudianda esta mierda. ¡Cojones!

Que me diga: ¡Coño!

Que me diga: ¡Me cago en dios!

Que me diga: ¡Me cago en diosa!

Que me diga: ¡Joder!


ĝis revido.
1 kiso,


E.F.