viernes, 2 de septiembre de 2011

La erupción

Lo que es un volcán que no para de hacer obras maestras es el cine rumano. Pensábamos que el modelo de ficción-documental que tanto nos había gustado últimamente (Porumboiu, Cristi Puiu, etc.), habría eclipsado la producción de documentales-documentales en ese país recientemente. Y resulta que no, que se han seguido haciendo documentales chulísimos en paralelo a ese modelo de éxito en los festivales europeos.

Después de aquel maravilloso Capitalismo. Nuestra receta secreta, de Alexandru Salomon, La maldición del erizo, de Dumitru Budrala, o Mi voto, de Andrei Gorgan, vimos hace unos meses este Podul de flori, un documental doméstico y sentimental, pero con un fuerte contenido político también.

Cuenta la historia de cómo sobrevive una familia compuesta por un padre y tres hijos en un pueblo de Rumanía. Viven muy lejos de la ciudad, y sobre todo de la madre, que hace ya un tiempo que se ha marchado a trabajar a Italia. Con ese sentido del humor gris tan típico del cine rumano, se consigue que uno acabe metido, como con sensación de vergüenza, en la vida de esta curiosa familia, patriarcal por narices, que resiste en sus sueños de progresar frente a la desidia de quienes dirigen, desde los pedestales, sus vidas.

Ayer, viendo Home, una producción francesa de una directora suiza llamada Ursula Meier, se nos venía al recuerdo este documental rumano que tanto nos había gustado en su momento. No estaba mal Home. Contaba la historia de una familia feliz a la que de pronto le plantan una autopista junto a la casa. En realidad se parecía bastante al Puente de flores rumano, pero cambiando el símbolo de la autopista por la realidad de una madre huida de casa para labrarle el futuro a los hijos. Nos dábamos cuenta de que, donde hubiera un documental honesto, que se quitaran aquellas pelis francesas al estilillo Raúl Ruiz que tanto nos gustaban antaño. Ahora ya nos parecen como esas chicas que están todo el rato haciéndose las misteriosas. Nos aburren un poco.

Y lo curioso es que, mientras el milagro del cine rumano reciente se ha hecho con pasta enviada desde las instituciones culturales francesas (que continúan con la obsesión delirante de convertir Rumanía en parte de la francofonía), Home es una peli francesa, con actores y realizadores franceses, pero rodada en un escenario en Bulgaria. Supongo que Bulgaria fue el lugar del mundo más cercano y más barato donde la directora suiza consiguió localizar una casa grande al lado de una autopista llena de coches. Habría que preguntarle por qué no buscó un poco más, hasta encontrar una casa junto a una autopista, pero con familia de verdad dentro. Se habría ahorrado hasta los actores.


Podul de flori (El puente de flores).
Thomas Ciulei. Rumanía / Alemania. 2008