martes, 18 de febrero de 2014

La frágil condición del disidente

http://rmadrigaldil.blogspot.com.es/2014/02/la-fragil-condicion-del-disidente.html?spref=fb

F. Ay, querido amigo, qué mal te sienta eso de creerte un "ilustrado", una elite pensante, un intelectual. Con lo majo que tú serías sin esa pose. Qué ganas tengo de que algún día te quites esa máscara y por fin podamos hacer el ejercicio de nombrar "gobiernos" que hayan existido en el mundo, en la historia, y que no hayan sido "totalitarios". Entonces, cuando nos quedemos sin palabras, quizá empecemos a comprendernos. De momento, a ver si nos cuentas más cosas de tu época de "disidente" en la isla, de tu vida cotidiana. A mí personalmente me interesa mucho.

M. No hablaba de mi. Yo no soy disidente.
     No me negaras que libertad, igualdad y fratrenidad son preocupaciones del ilustrado. Pan y cebolla preocupa mas al hambriento. Lo que sucede es que el hambriento no se da cuenta de lo importante que resulta tener instituciones culturales para evitar el hambre. Nada peor que la ignorancia arrogante (no es tu caso). Discutir contigo es un placer.

F. Entonces te deseo con todo mi corazón que dentro de poco te toque pasar hambre por allá por Cincinnatti. Solo entonces creo que te darás cuenta de que esas diferencias que tú estableces entre los hambrientos y los ilustrados están basadas en un clasismo cuyo origen es la falta de experiencia...

V. Trate de leerme el articulo para entender al susodicho Favila que se atreve a meterse contigo, pero me fue imposible rememorar cosas de Cuba. Soy toda una apatrida, no soporto las cosas de la isla, ni hablar de ellas siquiera! Asi que lo unico que me queda decir es que ese Sr. Sang no se que, ni es amigo tuyo, ni respeta la opinion de otros! Y los que si te queremos, no nos interesa que escriba en tu blog!

M. A mi ya hace muchos anos que me toco pasar hambre en Cincinnati, no creo que me vuelva a tocar, pero parece que no has vivido rodeado de crapula como por mala suerte me toco a mi hace muchos anos. No es clasismo. Lo que pasa es que tu vives en un pais que a pesar de que los franceses lo consideran el norte de Africa, es una gran cultura, y eso se deja ver hasta en la miseria. Nunca he sido clasista, tengo amigos de cualquer raza y grupo social, no lo digo, lo cumplo y no lo cumplo por pose ni por correccion politica, que detest, pero he visto como la mentalidad mediocre y populachera, apoya cualquier cosa. Tu no sabes lo que es la mentalidad del sobreviviente, por suerte para ti, que vienes de Buena familia y aunque tu pais se deteriora entre los Rajoy y su comparsa, todavia hay gente Buena y recursos de donde sacar. Hay muy poca gente de coraje e ideas como tu, pero no te das cuenta. La mayoria solo salta cuando le pisan los callos.

F. Vaya por dios, V. No creo que sea una falta de respeto ni un "atrevimiento" hacer una crítica. Es verdad que hace tiempo que no tengo trato directo con M., pero eso no quita para que conserve un grato recuerdo de él y lo considere un amigo. Además, M. suele copiar enlaces de sus escritos en los muros de sus contactos, entre ellos el mío, con lo que entiendo que le gusta que le hagan comentarios o críticas a ellos, supongo que para mejorar en su forma de escribir o para que se le ocurran nuevas ideas.
 
En este caso, y desde hace bastante tiempo, a mí me apetecía comentarle el tema de su posicionamiento siempre desde el lugar del "intelectual", el "erudito", el "letrado" o el "ilustrado", como él se denomina a sí mismo en el principio de su último texto. Esa postura política, a mi modo de ver, aparece siempre en todo lo que escribe en su blog, ya sea hablando de cine, de béisbol, de música o de sus recuerdos de Cuba. A mí me resultaba importante transmitirle lo que opino al respecto: que esa pose elitista se debe a un clasismo o, mejor dicho, a su inconciencia de clase (algo que a él enseguida le parecerá odioso, porque le recordará a conceptos que le imponían durante su adolescencia o juventud), que le hace sentirse superior a una supuesta plebe inculta por el simple hecho de ser aficionado al jazz, al cine independiente europeo o a la poesía. Tengo la impresión de que sus textos serían más interesantes (por lo menos para mí) y más sinceros si en algún momento se cuestionase ese prurito intelectual suyo y empezase a escribir desde el punto de vista de una persona sensible a unas determinadas cosas y con unos gustos concretos, que no son superiores ni inferiores a los de nadie.

 
Ahora, después de su último comentario, me doy cuenta de que el problema es más grave, porque además esa inconciencia de clase se le mezcla con una idea bastante decimonónica de las naciones y las culturas ("tu vives en un país que es una gran cultura"), como si las fronteras hubiesen sido otra cosa en la historia más que un obstáculo para que la gente tuviese cultura. 

 
Por último, también me apetecía criticarle el nombre con el que se refiere al gobierno de Cuba, al que le llama "gobierno totalitario". Cualquiera diría que en el mundo existe o ha existido algún gobierno o estado que no sea totalitario y no haya impuesto a sus gobernados por la fuerza "toda" su colección de leyes y normas para mantener los privilegios de unos pocos a costa del trabajo de la mayoría.
Es más, me apetecía comentarle que los cubanos "comemierdas", estómagos agradecidos con el régimen fascista de Castro y su partido, que yo he tenido la oportunidad de conocer en mi vida, curiosamente siempre me han parecido que pecaban de ese mismo ego intelectualoide y complejo de superioridad que observo en los "gusanos" exiliados. Quizá sería interesante para M., que por suerte me parece que todavía no ha abrazado, como muchos de los miembros de su generación en el exilio, el neoliberalismo más criminal por reacción al comunismo autoritario que padeció en su juventud, que tampoco reprodujera esa postura intelectualoide que tan parecido le hace al resto de los cubanos, de un lado y del otro, que escriben por ahí en blogs y diarios. 

 
Y a ti, V., también me gustaría sugerirte que pensaras conmigo una cosa. Ya sé que de primeras te parecerá escandaloso que una persona que no te conoce y por lo tanto no siente el más mínimo afecto ni animadversión por ti, te sugiera que pienses con ella o con él una cosa. Pero ya que te has metido en esta conversación a mí me gustaría decirte algo. Me parece que en este mundo virtual de las redes sociales toda la gente es tan políticamente correcta y tan forzadamente educada precisamente para evitar no hablar de temas políticos serios, porque en el momento que uno empieza a pensar en asuntos políticos serios, la vida empieza a ser más complicada y le conduce a uno a asumir ciertos riesgos. Un ejemplo muy claro de eso me parece que has sido tú, que en vez de ponerte a valorar o a desmentir el concepto de elitismo o clasismo que yo le atribuía a M., paradójicamente te has puesto a apelar a tu enorme afecto por él o a dudar de mi amistad con él para desacreditarme. Resulta paradójico que en este mundo virtual aséptico y sin sentimientos al que tú parece que estás tan acostumbrada, hasta el punto de que enseguida te solivianta, te hace saltar sobre tu teclado y te asusta que alguien haga una crítica sentida y apasionada a una persona a la que quieres, tu reacción inmediata sea apelar a los afectos y a los sentimientos para evitar cuestionarte el contenido de la crítica y tener que comentar de alguna forma tu desacuerdo con ella. Esa reacción tuya me parece muy interesante, y creo que merece la pena que reflexionemos un poco sobre la hipocresía que encierra.


M. Es interesante lo que tocas con lo de las fronteras y las barreras culturales, que es cierto, aunque no quise referirme asi, no debo haberme expresado bien. De todos modos, el termino totalitario, como yo lo uso, es cuando nacion y estado se confunden en una,por obra y gracia de la gestion gubernamental, que como sabes, no lo debe hacer. Al unirse los intereses de la nacion con los del estado-gobierno, se pierde toda posibilidad de pluralidad e incluso de individualidad y la colectividad es forzada a un unico proposito, con lo que hasta ir a mear se convierte en un acto politico vigilado. Nunca me he considerado un intellectual porque mi formacion academica no es humanista y lo que se lo he aprendido por m cuenta y disgregadamente. Solo tengo quiza demasiados anos de informacion. Trato de hacer articulillos bien informados, inteligentes y honestos, nunca condescendientes. Mi punto de vista esta claro desde el principio. Creo que soy un bongosero intellectual, no trato ningun tema con citas ni profundiades. Si eso es pose, bueno escapa a mi voluntad. Lo que no puedo es escribir como lo que no soy. Ni como un carpintero, ni como un teologo, ni como un albanil, ni como un peon, ni como un buhonero, ni como un matematico. Mas bien un dilettante (aunque me ha gustado eso de decimononico). Me alegra que te tomes el trabajo de leerme, aprecio tus juicios y tu inteligencia, ojala que no pierdas la costumbre.

V, Sr. Favila como tiene tiempo usted! Le dire que coincidimos en algo, efectivamente salte apacionadamente, si, y asi soy con mis amistades, no me importa el punto de visto que tengan, soy incondicional. Pero este es un portal de entretenimieto, no estoy en la corte del juzgado ni ante el cadalzo. Aqui defiendo a mis amigos de personas como usted, digan lo que digan. Dudo ahora de la "amistad querida que dice O." que tienen. Yo, si tengo un punto de vista diferente con amigo, lo hago en privado, no de esta forma en que doy espacio para mentes calenturientas a opinar (me incluyo y ahorro que me lo tenga decir) La verdad es usted severo en sus opiniones y con esto pongo fin a mis comentarios para permanecer alejada del teclado de FAVILA que puede ser muy indolente y falta de afecto.



martes, 11 de febrero de 2014

Una españolada

Despre Oameni Si Melci (De caracoles y hombres) es una película estúpida, perversa en su manejo de los buenos sentimientos. Frente a ese cine rumano maravilloso del que veníamos hablando, descubrimos que en los circuitos del supuesto cine alternativo, aprovechando el tirón de los premios en los festivales, también se cuelan ponzoñas como esta de un tal Tudor Giurgiu, en la que, entre otras cosas que no pueden ser peores, se banaliza la lucha de los trabajadores de las cuencas fabriles rumanas tras la caída del régimen comunista.

La tremenda acidez y realismo de las pelis del último cine rumano que nos había llegado se convierte aquí en una reproducción artificial de todos los arquetipos narrativos y políticos de una comedia norteamericana al uso (devoción al líder, consumismo, desvanecimiento de las causas de los conflictos sociales e individuación absoluta de los conflictos personales, reconocimiento de la autoridad...) En definitiva, una película de "Transición", que quizá solo tenga el interés de permitirnos imaginar mejor cuál será el cine rumano de los próximos años, cuando la hornada de los Porumboiu, Puiu, Mungiu, Mitulescu, etc. se acomode en los cojines de la fama.



miércoles, 22 de enero de 2014

Cásate, hipotécate, ten hijos


Da hong deng long gao gao gua (La linterna roja).
 Zhang Yimou. China / Taiwan / Hong Kong. 1999.

martes, 26 de noviembre de 2013

Redada racista en Rumanía


Morgen. Marian Crisan. 
Rumanía / Francia / Hungría. 2010.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El rito angelito


Violeta se fue a los cielos. 
Andrés Wood. 2011.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Bebible

Muy bebible, con fondo lacrimoso y un cierto toque a nubes.


Innisfree. José Luis Guerín. 1990.

viernes, 18 de octubre de 2013

Despierta, destapia


Ursula Meier. Home.  
Suiza / Francia / Bélgica. 2008

jueves, 17 de octubre de 2013

Amor siluro

Las pelis de Semih Kaplanoglu fueron sin duda el mejor descubrimiento cinematográfico que hicimos el año pasado. Su trilogía sobre la vida de provincias en la región turca del Mar Negro (Yumurta [Huevo], 2007; Sut [Leche], 2008, y Bal [Miel], 2010), que pudimos disfrutar durante unas semanas en el cine Golem de Madrid, nos despertó un amor indescriptible por ese cine escurridizo, simbólico y solo en apariencia sencillo que, como por arte de magia, está surgiendo de forma parecida en lugares muy distantes del planeta, especialmente en eso que los capitalistas llaman "países emergentes".

Siempre a la sombra del maravilloso cine iraní de los noventa, emociona darse cuenta que Kaplanoglu cuenta historias de la vida cotidiana en pequeñas localidades de provincias de la misma manera que las cuentan los argentinos Mariano Llinás, Lucrecia Martel o Lisandro Alonso, o Jairo Boisier en Chile, o Cristian Mungiu o Porumboiu en Rumanía, o Piotr Dumala en Polonia, o el chino Wang Bing, o el mexicano Reygadas, o Harutyun Khachatryan, el increíble documentalista armenio.

No hablamos de odas a la descansada vida aldeana, nada de eso. Por lo general lo que analizan estas películas es la vida semiurbanita de la gente que habita en zonas medio industrializadas del mundo, muchas veces alejadas cientos de kilómetros de las grandes megalópolis, de los grandes núcleos de población que normalmente ambientan y protagonizan las películas que llegan a nuestros cines desde la "periferia" del mundo. En definitiva, hablan de la vida que vive aproximadamente la mitad de los habitantes de este planeta.

Parece como si estos narradores de historias se hubieran dado cuenta de que esa existencia falsamente inocua de mujeres y hombres corrientes que habitan espacios sin demasiad gracia merece toda la atención en estos tiempos que corren. Por una parte es un universo en peligro de extinción, puesto que el acecho de la burbuja inmobiliaria y la sobrepoblación mundial hacen que en breve estas regiones puedan convertirse en simples extensiones, maquinales espejismos de lo que pasa en las grandes capitales. Y al mismo tiempo, podría ser que la estafa económica global que estamos presenciando provoque un retorno masivo hacia estas zonas, como ya está ocurriendo en España.

En todo caso, fotografías dilatadas, sin más ornamentos que la belleza del paisaje, y relatos sosegados, sin forzar los argumentos, parecen la elección más digna a la hora de acercarse a mirar a estos seres humanos, como el lechero de Sut, cuya tensa existencia tranquila podría estar a punto de alterarse para siempre.

miércoles, 16 de octubre de 2013

La paciencia de los adoquines

Sin las ñoñerías habituales de las historias que desde Europa pretenden hablar de la religión y el machismo en el "Tercer Mundo", el escritor afgano Fatiq Rahimí ha hecho de su novela La piedra de la paciencia una obra completa. Golshifteh Farahaní, actriz iraní perseguida por la teocracia de machirulos capitalistas de su país y actualmente exiliada en Italia, encarna a la perfección a esa víctima universal del patriarcado y de la psicosis colectiva que para Freud era la religión: una madre joven que podría vivir en Afganistán igual que en Francia, en Galicia o en Marruecos, donde están rodadas la mayoría de las pocas escenas de exteriores que hay en la película. Al lado del patriarcado y de la religión, en perfecta simbiosis, conviven siempre el capitalismo y la guerra, cuyas consecuencias devastadoras son siempre infinitamente más duras para las mujeres.

El persa antiguo (farsi dari) de la mitad de los habitantes de Afganistán, como el castellano viejo de Carmen Sotillo en Cinco horas con Mario, sirve al personaje interpretado por la maravillosa Golshifteh para canalizar su personal revancha contra ese mundo controlado por hombres paranoicos que viven sometidos a un Dios que guía y persigue cada uno de sus gestos, incluidos los de la vida íntima, y que proyectan su sometimiento cobarde a ese Dios entrometido en forma de violencia contra sus mujeres.

La delicadeza, la serenidad y la sinceridad de esta película hecha por dos exiliados en Europa (Rahimí, afgano viviendo en Francia, y Golshifteh Farahaní, iraní expulsada a Italia) me ha traído al recuerdo, por contraste, la violencia barata, el espectáculo y la propaganda socialdemócrata de una película que vi hace tiempo: Die Fremde (Cuando partimos, 2010), de uno de esos alemanes descendientes de turcos, estómago agradecido a la Europa de las oportunidades, llamado Feo Aladag.

Esas películas alemanas que intentan repetir facilonamente el merecido éxito de Fatih Akin con su Gegen die Wand (Contra la pared, 2004) son un poco el contrapunto de La piedra de la paciencia. Intentan hablar de la violencia endémica de los machos cabríos en territorios dominados por el Islam, pero con los recursos del esteoreotipo cinematográfico occidental, que en sí mismos son también machistas: la violencia explícita, la acción, la musiquita climática y, lo que es peor, una visión maniquea del mundo que acaba destilando propaganda en favor de la Europa del bienestar y la multiculturalidad frente al Oriente Medio y medieval intransigente. En ese sentido, La piedra de la paciencia, caída en las manos inadecuadas de un lado (Bernard-Henri Levy y sus amigos, por ejemplo) o del otro (algún ulema pajero tipo el Mulá Omar de Afganistán) podría convertirse en objeto de halagos o "fatuas" que otorguen a esta película un éxito dañino. 

Aunque no creo que ocurra. La película es tan buena y refleja con tanta precisión y sutileza el sufrimiento de las mujeres en el mundo, que no creo que le permitan pasar de los galardones en el FICXixón y en algún que otro festival para gafapastis reconvertidos en activistas de butacón. Porque la mayoría de los espectadores, en el fondo y aunque algunos tengamos nuestros micromachismos, somos alarmantemente sensibles. 

La lucha en las calles contra quienes intentan imponernos su miseria mental bien merece un respiro en el cine con La piedra de la paciencia, de Fatih Rahimí.


martes, 15 de octubre de 2013

Japositivas


Taiyô no hakaba (El entierro del sol). 
Nagisa Oshima. Japón. 1960.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Propaganda sionista

Propaganda subliminal sionista en películas guays del cine "independiente" norteamericano.
- ELLA: He estado leyendo sobre esos niños que crecen en zonas de guerra. Ya sabes, palestinos, israelíes, salvadoreños, camboyanos. Esos niños son increíbles.
(...)
- ELLA: Quiero escribir un libro de reflexión política sobre estos niños. Escucha. Mírame. Hay una conferencia en Jerusalén en un par de semanas y voy a empezar a hacer algunas entrevistas allí.  
- ÉL: Guau, guau, guau, guau.

viernes, 17 de mayo de 2013

Macrorredada racista en Lavapiés

Esto es una tarde cualquiera en Lavapiés. Nueve furgones de Policía Nacional. Dos de Policía Municipal, diez coches patrulla, unos cincuenta agentes, aterrizan hacia las ocho de la tarde en la plaza. Mientras unos uniformados ponen un cordón con cinta en el perímetro de la plaza, otros (mitad de uniforme y mitad de paisano) empiezan a entrar a los locales de la plaza donde saben que suele haber personas migrantes. Invaden las casas de apuestas, las fruterías, las tiendas de menaje y electrodomésticos, los kebabs. El círculo hecho con la cinta se convierte en una red infranqueable de la que solo se puede salir con el permiso explícito de algún agente. Dentro de los locales, los policías ponen a las personas de piel oscura contra la pared. Los registran, les piden documentación. A los que no portan papeles que demuestren su permiso de residencia en regla, los van sacando de uno en uno hasta que los furgones están lo suficientemente llenos como para llevárselos a la comisaría de Leganitos, o a la de Aluche, o quizás al CIE, a la espera de que salga un avión directo a sus países de origen o a algún otro con el que el Gobierno de España tenga convenio de repatriación y esté más o menos cerca.

Ayer en mi barrio la Policía Nacional secuestró delante de nuestros ojos al menos a diecinueve vecinos. Las cien o ciento cincuenta personas que nos acercamos a ver qué pasaba terminamos protestando, les gritamos "racistas" a los policías, les dijimos que se fueran de nuestro barrio, que se marcharan al distrito de Salamanca o a La Moraleja a detener ladrones de verdad si eran tan valientes. Les seguimos increpando hasta que se fueron de nuestra plaza, hacia las nueve o las nueve y cuarto de la noche. Los policías se reían de nosotros cuando les gritábamos. En su cara, los pocos que no iban tapados con sus bragas hasta los ojos, se notaba el odio, el odio racista que nace de la ignorancia, la violencia y la burricie del Estado. Algunos se acariciaban una y otra vez la culata de sus pistolas, como esos hombres pervertidos que se pasan el rato atusándose sus partes en lugares públicos, como demostración de poder y de hombría.

Nuestros vecinos africanos, los más valientes y los más hartos de este acoso diario contra ellos, se pusieron en la primera fila de la manifestación espontánea ayer por la tarde, mientras los furgones de la policía continuaban su caravana de la vergüenza por la Calle de Valencia. En un momento hubo una breve carga de los antidisturbios que escoltaban aquella procesión de "grilleras" repletas de hombres pobres a los que les esperaban, en el mejor de los casos, dos días de reclusión en los hediondos calabozos del sótano de la comisaría de Leganitos, si no sesenta días en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche o, en el peor de los supuestos, la ejecución de su orden de expulsión mediante un viaje sin retorno, maniatados y con un pañuelo metido en la boca para evitar ser escuchados por la tripulación y el pasaje de su avión.

Tuvimos que correr para evitar que aquellos neonazis con cuerpos deformados por los anabolizantes nos aporreasen en plena calle. Hoy en esas empresas de comunicación (el Diario 20 Minutos, por ejemplo) con las que algunos de nuestros compañeros de asambleas todavía siguen colaborando, publican que lo que pasó ayer por la tarde en la Plaza de Lavapiés era un simple operativo policial contra el tráfico de droga y de objetos robados, al que unos pocos vecinos nos opusimos por considerarlo desmedido. Sin embargo, todos sabemos que fue una redada racista, porque Lavapiés en el fondo es como un pueblo y conocemos perfectamente a los vecinos a los que se llevaron. Quien no tiene un novio, tiene un amigo, y quien no un amigo, un vecino de edificio entre los que ayer fueron desaparecidos de nuestro barrio. Somos perfectamente conscientes de que el único delito que habían cometido era el de ser personas africanas o bangladeshíes y que el motivo de su secuestro fue de orden estrictamente  racista.

A pesar de todo, nuestra respuesta fue tan tibia que no creo que impidiésemos ni uno de los secuestros que desde la Delegación del Gobierno o la Jefatura de Policía les habían fijado a sus perros guardianes como cupo de detenciones para ayer por la tarde.

En los prolegómenos del Tercer Reich, en los primeros meses de gobierno del NP en Sudáfrica, este tipo de "razzias" por perfil étnico se producían también a diario. Luego pasó lo que todos sabemos, pero parece que solo unos pocos tenemos presente. En Madrid, solo una reacción contundente de la gente de a pie en las calles, enfrentándose cara a cara con la policía y asumiendo los riesgos hacia su integridad física y su libertad que eso supone, podrá detener esta nueva oleada de fascismo promocionada por quienes nos gobiernan y ejecutada de forma certera por las bandas organizadas de neonazis que llenan los cuerpos de seguridad del Estado.

La lucha contra las redadas racistas que la Policía Nacional perpetra todos los días en nuestras paradas de metro, nuestros intercambiadores, nuestros locutorios y nuestras plazas debería ser la madre de las luchas actuales de los movimientos sociales, puesto que esos controles por perfil étnico, esos secuestros a mano armada, son sin lugar a dudas la cara más visible del fascismo hoy en nuestras calles.

Sin embargo, muchos de quienes participan en nuestras mismas manifestaciones y nuestras mismas asambleas parece que sigue mirando a otro lado, manipulados por sindicalistas y políticos a sueldo disfrazados ahora de plataformistas y anegados por conveniencia en el mar de las mareas ciudadanas.  En otras palabras, mucha de nuestra gente sigue absorta en las luchas (los desahucios hipotecarios, los recortes en sanidad y educación, las estafas en inversiones bancarias) de esa pequeña burguesía que se resiste a reconocer su pertenencia a la clase obrera, mientras en la puerta de su casa sujetos dominados por el odio racista secuestran, hostigan, torturan y discriminan con toda la impunidad del mundo a vecinos suyos por el mero hecho de tener aspecto de extranjeros y tener aspecto de pobres.
Si toda esa gente no se moviliza de inmediato contra la barbarie de las redadas racistas de la policía, los que ya hemos decidido hacerlo lo pagaremos bien caro. Y cuando los secuestrados, los hostigados y los discriminados en plena calle sean ellos, por ser ya los pobres o los más morenos, entonces será demasiado tarde.

martes, 14 de mayo de 2013

Bulgarestán

Funeraria. Sofía. Abril 2012.

Te hablan de las elecciones en Bulgaria, te explican su inestabilidad política, te cuentan que el líder de las derechas, Borisov, que ganó las elecciones con el 30% de los votos, tendrá que llegar a un acuerdo con el líder de las izquierdas, Stanishev, que quedó segundo con el 26%. Alertan de que el partido neonazi Attak sube dos escaños y ya es la cuarta fuerza política. Dicen que ese país pobre y lejano se enfrenta a un caos social si no se conforma pronto un gobierno fuerte de unidad nacional.

Pero nadie te cuenta que en Bulgaria en las últimas elecciones parlamentarias no fue a votar un 49,7% de la gente, lo que sumado a los inmigrantes sin derecho a voto (sobre todo africanos, albaneses, turcos y de las antiguas repúblicas soviéticas del Cáucaso) y a los miles de gitanos no registrados, hace mucho más de la mitad de la población de aquel país.

Si más de la mitad de la gente que vive en Bulgaria no quiere ese sistema, entonces, ¿quién lo mantiene?

¿Por qué no se muere?

http://results.cik.bg/pi2013/rezultati/index.html



martes, 22 de enero de 2013

No al engaño, dejad de mentir todos y largaos

Qué curioso, ni siquiera el muy progre Diario Público, ni la muy progre Sexta, ni Al Jazeera, con lo guay que es, te han contado que en Irak está ocurriendo una auténtica revolución popular sobre una enorme balsa de petróleo.. Tampoco las páginas de contrainfo de comunistas, izquierdosos y demás familia antiimperalista te dicen nada.
Hoy, en cambio,  Al Jazeera y Telesur informan de un ataque suicida de la rama de Al Qaeda en Iraq. http://www.aljazeera.com/news/middleeast/2013/01/2013122104646723656.html. http://www.telesurtv.net/articulos/2013/01/22/cuatro-explosiones-con-carro-bomba-dejan-17-muertos-en-irak-9466.html El Diario Público se explaya explicando los procederes salvajes de los islamistas de la rama de Al Qaeda en Argelia, los que asaltaron la planta petrolífera de In Amenas. http://www.publico.es/internacional/449284/ataron-con-alambre-a-un-centenar-de-rehenes-occidentales-y-les-colocaron-una-cuerda-al-cuello. The Guardian nos habla de los temibles combatientes de Al-Qaeda en Siria. http://www.guardian.co.uk/world/2013/jan/17/syria-crisis-alqaida-fighters-true-colours. El País dice que el ejército de Mali y Francia ya ha recuperado terreno a los yihadistas. http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/21/actualidad/1358788531_015354.html 
Por su parte, las cadenas de televisión en español del gobierno ruso y del gobierno iraní, seguidas por mucha gente como fuente fiable de contrainformación, hablan de un terrible ataque con bomba de los radicales islamistas en Siria http://actualidad.rt.com/ultima_hora/view/84381-muertos-atentado-coche-bomba-salamieh-siria y de la muerte de 7 talibán en un ataque de la OTAN en Afganistán, respectivamente. http://www.hispantv.es/DisplayNews/2013/01/22/210454/mueren-2-comandantes--7-taliban--afganistn
Pero de los millones de iraquíes reclamando libertad en las calles, nadie dice absolutamente nada.
http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2013/01/21/las-manifestaciones-del-viernes-no-al-engano-maliki-deja-de-mentir-y-vete/
¿Te has parado a pensar por qué nadie te lo cuenta? ¿Cómo es posible que millones de seres humanos salgan a la calle a pedir el derrocamiento de un tirano y nadie en el mundo te lo cuente? ¿Cómo puede ser que la gente en Irak esté pidiendo la caída de un gobernante, Al-Maliki, que ha vendido los recursos del país al mismo tiempo a los contratistas norteamericanos y a los negociantes del régimen fascista de Irán? ¿No será que quienes te cuentan por ahí que son enemigos en el fondo son amigos íntimos? ¿Qué relación tiene el silencio sobre lo que está pasando en Irak con el bombo que le están dando, unos y otros, a la intervención colonial "antiislamista" en Mali y Argelia? Ay, ¿y si la geopolítica internacional no fuese tan difícil de entender como lo que te hacen creer? 
Como dice la gente en las calles de Irak: "No al engaño, dejad de mentir todos y largaos". 
 

miércoles, 16 de enero de 2013

Llámalo Partido

Los trepas, los guays de las asambleas, los díver, los incluyentes, los elocuentes, los enemigos de las siglas, los amigos de las performances, las zorras que mutaban, los que se escapaban por la puerta de atrás cuando las acciones se ponían chungas, los que siempre decían "salud y alegría" y nos llamaban a los demás amargos, tristes y aburridos. Esos no perdieron más el tiempo en las asambleas del 15-M. Caminaron por su lado y se buscaron el sustento. Ay, a veces el futuro se parece tanto a la historia de siempre.


viernes, 28 de diciembre de 2012

Las pequeñas emociones de la autoridad

Regalan los Reyes Magos a mi sobrina este bonito libro. Se llama Las pequeñas (y grandes) emociones de la vida, de una mujer sensible y amante de los niños, llamada Montse Gisbert (Valencia: Tàndem Edicions, 2009). El objetivo del libro, como bien explica  la contraportada,  es "definir las pequeñas y grandes emociones de la vida, que van surgiendo unas tras otras, a través de las experiencias cotidianas y de las relaciones con los demás", "definirlas para comprenderlas mejor o simplemente para reconocernos en ellas".


Vale, todo bien. Es verdad que uno podría plantearse qué necesidad tienen los niños de identificar, poner nombre y reconocer sus propias emociones, como hacen los adultos para evitar ser arrastrados por ellas y poder acabar siendo, como dios manda, unos seres dóciles y taciturnos. Pero bueno, es Navidad y no hace falta estar todo el rato buscándole los tres pies al gato. Ya ves tú, también puede ser educativo que la niña aprenda a llamar furia a la furia y cachondeo al cachondeo. Aunque sólo sea por una cuestión de enriquecer vocabulario.


Abrimos un rato el libro. Teníamos razón. No hay que estar siempre a la caza del asno. La primera página explica lo que es la felicidad: algo así como ser "un pez en el agua, chapotear en una bañera de agua calentita y no tener preocupaciones". Está bien. No problem. Los que pasamos algunos ratos con niños también sabemos que la felicidad para ellos puede ser meter un palito en un hormiguero hasta joderlo del todo, recibir una ventolera en la cara o asomarse a la boca del tobogán más sucio, pero bueno. Se le ve un poco el plumero a esa señora que está escribiendo el texto del libro: la pobre debe estar tan preocupada con afrontar las cuotas de su hipoteca que sólo se relajará metiéndose hasta las orejas en una bañera de agua caliente, como hacen las actrices de Hollywood. La única forma de que se le quite unos días esa preocupación vital será que le bajen un poco el Euríbor. Qué le vamos a hacer, es su libro y si a ella le gusta que sus niños se le parezcan, dejémosla estar con su satisfacción.

Nosotros vamos a seguir pasando páginas. La siguiente es sobre el Consuelo, fíjate qué bonito, y la de más allá sobre los Celos... Ey, ey, ey, eso de los celos es delicado, vamos a ver cómo explica esta señora con angustia lo que son: 
Cuando tenemos miedo de que la persona a la que queremos pueda querer a otra.
¿Pero será hija de puta? ¿Por qué tienen los niños que saber eso? ¿Por qué deberíamos presentarles esa mierda de sentimiento como si fuera lo más natural del mundo? ¿Quién le ha dicho a ella que mi amado tiene prohibido amar a otra persona y que si lo hace lo normal es que yo sienta canguelo? Que hable por ella, que es una tía cagona: la gente sensata, si su ser amado quiere a otra persona, lo que siente es satisfacción, o cólera, si por fin se va para siempre con ella. ¿Pero quién dijo miedo? Los celos deben ser erradicados de la vida y no es justo que nadie nos los describa como si fueran algo espontáneo o general.
Cuando acaparamos a la persona a la que queremos sólo para nosotros, sin querer compartirla ni siquiera con la hermanita.
Vale, es verdad, quizá esté yo un poco susceptible. Por el dibujo está claro que estamos hablando de la "pelusilla", la "pelusa". No hay que ser tan cabroncetes con las hermanitas, niños. Es bueno que estos enanos empiecen a aprenderlo.

Pasamos página. Ahora tenemos el Orgullo. Qué cosa esa el orgullo. ¿Pero qué ven mis ojos? ¿Tener una bicicleta más grande que las de los otros nos produce orgullo? "Con la cara sonrosada de orgullo y satisfacción..." (claro, un guiño de los Reyes Magos a nuestro Borbón), "...estamos contentos con lo que tenemos y nos gusta mostrárselo a los demás". Si el libro fuese para educar mayores, que falta les hace, seguro que habrían dibujado a dos fulanos enseñándose directamente la polla. Quizá sería más pedagógico para los niños también: ya que queremos que los críos se vuelvan mayores y sepan poner nombre y coto a sus sentimientos, mejor enseñarles un par de pollones bien gordos, para que se los midan, se los comparen de una vez y no se les ocurra hacer esa cochinada nunca más.

Menos mal que la siguiente página es la de la reconciliación, porque yo ya estaba a punto de tirar este libro a la basura. Es bonito reconciliarse a veces con la gente, aunque la gente sea por lo general muy diferente a uno y den ganas muy legítimas de matarlos a todos a guillotinar. Es que no se puede estar todo el día a la que salta, hombre.



El siguiente sentimiento es la morriña: básicamente, se definiría como tener un perrito gallego y que tu madre te diga que no lo vas a ver más. Hay niños a los que esa circunstancia les genera deseos de cometer parricidio, pero no es lo normal. Lo normal es que el perro se quede solito por un tiempo y nostros aprendamos a convivir con una "cierta" nostalgia canina, una "pena inmensa", como la inmensidad del mar.


Después de unas páginas la cosa se complica, y mi odio hacia esta señora corruptora de niños se empieza a exacerbar. ¿Cómo se le ocurre incluir en su lista de sentimientos  el sentimiento de Pudor? Anda que Andrés Sopeña estaría encantado, y encima ilustrándolo con un grupo de gente con cara de vergüencita en la playa en bañador. Menos mal que al final lo arregla, y nos sugiere que a los negros y a los yanomamis les importa un rábano andar en pelota picada por la selva, porque de eso se trata la multiculturalidad.

A veces nos da vergüenza mostrar algunas partes de nuestro cuerpo. A veces queremos esconder nuestras emociones, nuestros pensamientos. El pudor es un sentimiento de reserva, diferente según las culturas.

Pero el plato fuerte viene casi al final. La hipotecada Montse Gisbert y su ilustrador le dedican una página entera al "sentimiento" de Autoridad.


Hete aquí la descripción:
Mandar, dar órdenes, dirigir. Ejercer la Autoridad. Como la maestra en la escuela, los padres, el profesor de música o el capitán de un barco. Cuando reconocemos la autoridad de alguien es fácil hacerle caso.
Ya lo hemos decidido. Es literal. Estamos hartos de estos farsantes que nos envenenan con sus ideas de gente gris. Esta tarde mi sobrina y yo nos vamos a divertir aprendiendo a pintar as circuladas en los libros absurdos de la autoridad. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Gordillo y Cañamero apagando fuegos

He aquí esos superrevolucionarios, Sánchez Gordillo y Diego Cañamero, cuadros dirigentes del SAT, (sindicato con 40.000 afiliados, que recibe subvenciones públicas), "apagando fuegos" en las ocupaciones simbólicas del Palacio de Moratalla en Córdoba y de una tienda de Zara en Granada, los días 22 y 31 de agosto de 2012 respectivamente.