lunes, 1 de octubre de 2012

Comidaca en el koljov

 














Istoriya Asi Klyachinoy, kotoraya lyubila, da ne vyshla zamuzh 
(La historia de Asia Klachina, que amó pero no quiso casarse). 
A. Konchalovski. URSS. 1966

lunes, 10 de septiembre de 2012

Boda turca

Yumurta (Huevo). Semih Kaplanoglu. Turquía. 2007

viernes, 7 de septiembre de 2012

Año 1947


Me and a man was workin' side by side,
Now, this is what it meant:
They was payin' him a dollar an hour,
And they was payin' me fifty cent.
They said: "If you was white,
You'd be alright,
If you was brown,
You could stick around,
But as you's black, oh, brother,
Get back, get back, get back."

 Big Bill Broonzy. Black, brown and white (2'20'')

domingo, 2 de septiembre de 2012

Sabine

Elle s'appelle Sabine. Sandrine Bonnaire. Francia. 2008

sábado, 1 de septiembre de 2012

Víctimas del terrorismo español: los "zaballín" de El Cairo


Garbage Dreams. Mai Iskander. EEUU (2009)

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cinco mil metros niños


Bacheha-Ye aseman (Niños del Paraíso).  
Majid Majidi. Irán. 1997.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El empresario tanzano (y su pisicina)

 Darwin's nightmare. Hubert Sauper. Austria. Bélgica. Francia. Canadá. Finlandia. Suecia. 2004

jueves, 16 de agosto de 2012

Turkos

Tanto filólogo ocioso por ahí, y ninguno se ha dado cuenta todavía de que el turco suena igualito que el euskera.
 


"Ne Seattle, ne Genova, ne Latin Amerika'da ne Hindistan'da bir arayışta. Özgürlük içinde özgürlük kafanda özgürlük özgürlük sen nerdeysen orada."

"Ni en Seattle ni en Génova, ni en Latinoamérica ni en la India. La libertad está dentro de ti, en tu cabeza, la libertad está allá donde tú estés."

"Ez Seattle edo Genoa, edo Latinoamerikan edo India. Askatasuna barruan dago, zure burua, askatasuna, zauden tokian zaudela."

lunes, 6 de agosto de 2012

Jilguero


¿Voz desgarrada, lamento herido de México? Pero si en los discos que guardaba padre en el Torreón, Chavela Vargas era un jilguero.

domingo, 5 de agosto de 2012

Parece



No sé qué tienen las flores, Llorona, las flores del camposante,
que cuando las mueve el viento, Llorona, parece que están llorando.

martes, 17 de julio de 2012

Los maderos no son obreros

 

Anteyer era domingo, 15 de julio de 2012. Se cumplían 14 meses exactos de lo que algunos, ilusos, pensamos que podría haber sido una revolución en Madrid.

Una concentración de funcionarios frente al Congreso, convocada a través de Twitter bajo el hashtag #AcampadaFuncionarios, se acabó convirtiendo, desde las 9 de la noche, en manifestación no autorizada por las calles del centro de Madrid (Paseo del Prado, Recoletos, Atocha, Gran Vía y Carrera de San Jerónimo).

Este humilde redactor, agredido y detenido por policías nacionales durante una manifestación hace unos meses, y pendiente de un juicio donde le acusan falsamente de atentado a la autoridad, penado con hasta 6 años de cárcel, ya no suele ponerse en la primera fila de las manifestaciones, que es donde ocurren las cosas. Por eso anoche, hacia las 10:30 p.m., nos limitamos a ver pasar la marcha de funcionarios por la Gran Vía: desde una acera y con cierta desgana. 

La primera gran sorpresa que nos llevamos fue la de reconocer a muchísimos policías infiltrados en la manifestación. ¿Tan peligrosos iban a ser los funcionarios madrileños como para tener que infiltrar a todos esos tipos musculosos, reventadores profesionales de manifestaciones, a los que ya, por desgracia, conocemos bien el aspecto, la vestimenta y hasta las caras? 

La segunda gran sorpresa ocurrió un momento después: resulta que todos aquellos maderos, cabecitas bien rapadas, mirada inquisidora, cuerpos deformados por la mezcla de anabolizantes y comida basura, se estaban dizque “manifestando”. El gobierno de Rajoy les había quitado su paga extra y sus días de libre disposición, y ellos habían decidido salir a la calle a mostrarle su descontento. Para ello, y ante la perplejidad de los “quincemeros” que por allí husmeábamos, se habían apropiado de los eslóganes de nuestra primera acampada: “¡Vuestra crisis no la pagamos!”, “¡Lo llaman democracia y no lo es!” y “¡Manos arriba, esto es un atraco!”

Eso cuando cantaban. Porque la mayor parte del tiempo, el 50% de policías que conformaban aquella mani, junto al otro 50% compuesto por bomberos, profesores, empleados de oficinas públicas y demás familia, marchaban en silencio.

Hacia las 10:45 p.m. este redactor no pudo aguantar su cólera. En la acera de la Gran Vía, a la altura de la Calle Montera, y aprovechando el eslogan “¡No nos mires, únete!” que alguno de los funcionarios iba canturreando, me puse a gritar el viejo eslogan libertario: “¡Los maderos, no son obreros!” Inmediatamente, empecé a sentir las miradas inquisidoras procedentes de varios grupitos de policías que marchaban ilegalmente por la Gran Vía. Eran miradas de “te estoy fichando, ya sé quién eres, no te pongas chulo porque te voy a joder la vida”. Después de cinco años viviendo en Madrid, uno ya puede distinguir bien esas miradas, y reconocer a un policía español en cualquier circunstancia. Un agente que marchaba de la mano de su novia, después de escuchar mi grito y hacerme el consuetudinario fichaje visual, se encaró conmigo y me llamó “subnormal” y, cómo no, “perroflauta”.

- “Subnormal. ¿Qué dices, perroflauta? ¡Perroflauta!”

Yo me tuve que callar la boca. No me extrañaría nada que el madero ese se hubiese venido a la mani con su arma reglamentaria. Cualquier discusión con él, si yo me ponía chulo, podía acabar arruinándome la vida. 

Al lado de los funcionarios, casi escoltándolos, marchaban los antidisturbios. Ayer, en vez de dar hostias en la cabeza y disparar balas de goma a ancianos y niños, lanzaban sonrisas a quienes cortaban la calle e impedían el libre tránsito de los vehículos. En el Twitter, hacia las 11.30 p.m., el famoso “twittero” @Fanetin anunciaba a bombo y platillo que los antidisturbios se habían quitado sus cascos en solidaridad con los manifestantes que se congregaban junto al edificio del Congreso en la Carrera de San Jerónimo.  En realidad, los mercenarios de las UIP llevaban desde las 8 de la tarde intercambiando chascarrillos con sus compañeros, por una vez convertidos en manifestantes de verdad, no disfrazados.

Lleno de rabia e impotencia, bajé la calle Montera hacia la puerta del Sol. Allí nos quedamos mirando a los manteros que intentaban vender su mercancía en una esquina de la plaza. La mera contemplación de esa escena, cualquier día o cualquier noche del año, es algo que debería motivar la indignación y la rabia de los ciudadanos españoles y hacerlos salir a la calle a cambiar las leyes, el orden establecido, el sistema o como quieran llamarlo. Policías municipales y nacionales (de uniforme y de paisano) los hostigan a cada minuto, los persiguen con sus motos como si fueran carne de cacería, mientras ellos, casi todos africanos y sin permiso de residencia, intentan ganarse la vida vendiendo gafas de colores, deuvedés con las últimas películas de Hollywood, y sobre todo bolsos, bolsos de imitación de Gucci y otras marcas de renombre. Los compran a 8,50 euros en los bazares de ropa y complementos al por mayor que hay por el centro de Madrid, y los venden a 15 euros, con suerte, a los turistas que pasean por los lugares más emblemáticos de la capital. De esos lugares emblemáticos, la puerta del Sol es el espacio clave. Unos segundos con la manta apoyada en el suelo de esa plaza puede depararles la venta de un artículo. 7 euros de beneficio con los que pagar la comida de esa noche, ahorrar para los 100 o 150 euros del alquiler del sótano en el barrio de Lavapiés que comparten con 6 o 7 compañeros de trabajo, o quizá para mandárselos desde algún locutorio a sus familias en Senegal, Gambia o Camerún. 

Son los esclavos modernos, el último eslabón de esta sociedad que de verdad ha vivido durante años, no por encima de sus posibilidades, sino pisoteando la dignidad de los parias de otros lugares del mundo. 

Pues bien, anteayer los esclavos manteros y los negreros que los reprimen y violentan a diario coincidieron en una situación extraña: los unos intentaban sobrevivir como todos los días al infortunio de haber nacido en el lugar equivocado del mundo, y los otros se manifestaban por primera vez en su vida contra el recorte de su paga. En realidad, los africanos no se estaban enterando de nada. Miraban, como hacen siempre, a un lado y a otro, preparados para tirar de la cuerda y salir corriendo al menor atisbo de policía municipal en los alrededores. Saben que un descuido puede costarles carísimo: perder los 100 o 120 euros invertidos en la mercancía a manos los policías; irse a casa con una multa de 200 o 300 euros que, de no pagarse, bloqueará cualquier petición de residencia por arraigo que pretendan hacer en el futuro; pasar dos noches en los inmundos calabozos de la comisaría de Leganitos o de Aluche por no tener los papeles en regla... Quienes se tomen la molestia de acercarse a hablar con estos vendedores ambulantes  sabrán que cada uno de ellos ha pasado más de veinte veces por los calabozos de las comisarías de Madrid, por la única razón de ser negros y no tener permisos de residencia en regla. Escucharán historias de palizas de los funcionarios, de robos, de vejaciones, de insultos racistas. Les oirán contar que en Navidades es mejor no vender perfumes, porque los policías están interesados en llevarse a su casa esa mercancía. Les oirán decir que los días previos al Día de la Madre es peligroso andar vendiendo bolsos de marca, porque las mujeres de los agentes, o los revendedores de turno, están esperando con ansia a que se los confisquen.
"Eso no es vida, joder", pensamos una vez más y nos acercamos a grabar un poco a los manteros mientras hacen su trabajo. Intentamos reflejar el absurdo de este país nuestro, que dicen que se está levantando por sus derechos. Como en un agujero negro donde se concentraba la injusticia de una sociedad absurda, por un lado de la Plaza de Sol transcurría la manifestación ilegal de policías, militares y demás funcionarios, muy soliviantados ellos, camino del Congreso. A pocos metros, los manteros se ganaban su sustento con un estrés y un riesgo para sus vidas que a cualquiera de aquellos funcionarios, con vivirlo una semana nada más en sus vidas, los sumiría en una profunda depresión o les haría pensar seriamente en el suicidio. 

Entonces contemplamos una escena vomitiva, lamentable. Un grupo de policías bajaban por la calle Montera para unirse a la manifestación que transcurría por el otro lado de la plaza. Tal vez se habían quedado rezagados y no habían podido acompañar al grupo de manifestantes en el recorrido entero por la Gran Vía hasta Callao y luego por Preciados. Al verlos los manteros enseguida los reconocieron. Debían ser policías municipales de los que patrullan por el centro y los vendedores inmediatamente se pensaron que venían a por ellos, vestidos de paisano. Con pánico en los ojos, hicieron el ademán de recoger sus mantas para salir a la carrera. Los municipales se intercambiaron miradas entre ellos, se echaron unas buenas risas, se cachondearon un poco. Una de las funcionarias, en plan compasivo, al fin les dijo: "No, no, hoy no, hoy podéis quedaros." Uno de los chicos negros les preguntó, con toda la lógica del mundo: "¿Mañana tampoco?". Y ella le respondió, maternal y asesina: "No, mañana no." 

Mañana no: mañana volverán esos policías sin corazón a salir a la caza del negro, a perseguir trabajadores ilegales con que llenar sus sórdidos calabozos o sus CIE, llenos de sangre y de excrementos humanos. Saldrán a torturar y a abusar de la gente, y a encañonar a los más débiles, y a hacer disparos al aire en cuanto alguno de los esclavos se atreva a levantar la voz contra lo que están haciendo, contra lo que es injusto.


Anteayer, como todos los días, los policías estaban en la calle luchando por su paga extraordinaria. Ellos sí que no son obreros.


 

domingo, 15 de julio de 2012

Filtros

En este correo electrónico, enviado el pasado 13 de abril por el Comité Central del Partido Comunista de Siria a sus colegas de los CJC en España, se dice bien clarito que los jefes de los comunistas sirios apoyan incondicionalmente al Partido Baath de Al-Assad, y aplauden sus reformillas constitucionales. Para aquel entonces, 13 de abril, la población civil en lugares como Deraa ya estaba siendo masacrada a miles por el ejército sirio:

"The central Committee expressed its support for the decisions and directions of the leadership of the Socialist Arab Baath Party, which is in the forefront, in the political field, lifting the martial state and put for draft parties law to General discussion for approval later, and modify the law of publications ...etc."  
http://wikileaks.org/syria-files/docs/443954_re-situation-in-siria-.html

Los partidarios de los bloques unitarios en las manifestaciones aquí en España, los que creen que es el momento de conformar frentes amplios y hacer alianzas estratégicas contra los ataques del neoliberalismo, deberían leer esta serie de mensajes revelados por Wikileaks en los que el responsable de relaciones internacionales del Partido Comunista Sirio le explica a su disciplinado colega de los CJC, Guillermo Villaverde, la postura que deben tomar en España en relación a la revolución siria. Este Guillermo Villaverde le había escrito el 12 de abril para preguntarle por la situación de las (entre comillas y con evidente sorna) "protestas" en su país, para así poder tener información confiable y poder "darles" una postura política a sus militantes y a la juventud española frente a la hegemonía de la ideología imperialista.
Según el recuento de la Syrian Network for Human Rights, entre el 18 de marzo y el 20 de abril ya habían sido asesinadas en Siria 12.358 personas, incluyendo a 829 niños y 966 mujeres, seguramente envueltos en las "protestas" que entrecomillaba el antiimperialista Guillermo Villaverde. 
http://syrianhr.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1181:snhr-death-toll-over-a-year
¿Tiene sentido salir a la calle a luchar junto a estos salvajes de los CJC, la UJC, el PCE, la Red Roja, que siguen apoyando a día de hoy al dictador de Siria? ¿Se puede conformar un frente amplio con quienes jalean y defienden, en nombre del antiimperialismo, al ejecutor de miles de seres humanos, muchos de ellos torturados, y muchos de ellos bebés y niños?
No tiene ningún sentido, hombre. No se puede.

viernes, 6 de julio de 2012

Maquiavelo media

Interesantísmo el email filtrado hoy por Wikileaks que la empresa de comunicaciones estratégicas Brown Lloyd James, con sedes en Londres, Nueva York y Qatar, le envió a un representante del gobierno de Bashar al-Assad el 19 de mayo de este año. Las recomendaciones que le hacen afectan al uso de los medios de comunicación como herramienta de control de la revolución en marcha, y como mecanismo para mantener el apoyo del gobierno de Estados Unidos que, como ellos bien saben (los antiimperialistas todavía no se han enterado), es "generally sympathetic" al tirano sirio.

Hay perlas como estas: "24-hour media monitoring and response system should be in place with assets in UK and US markets. Social media sites should be monitored and false sites should be challenged and removed."

Ay, qué miedo dan estas cosas...

http://wikileaks.org/syria-files/docs/2089956_political-communications.html

martes, 3 de julio de 2012

Asistencialismo

Viridiana. Luis Buñuel. España / México. 1961

martes, 19 de junio de 2012

¿Y Dios, qué es?


Alefbay-e afghan (El alfabeto afgano). 
Mohsen Makhmalbaf. Irán. 2002.

viernes, 15 de junio de 2012

Doña Ignacia


El extraño viaje. Fernando Fernán Gómez. España. 1964

miércoles, 13 de junio de 2012

El silencio de Erice

Es curioso. Parece como si las películas que, a bombo y platillo, Víctor Erice no quiso o no pudo hacer, al final las hubiese acabado haciendo, a la chita callando, Jaime Rosales. Sueño y silencio, de Jaime Rosales, es una peli maravillosa de Víctor Erice. 
http://www.youtube.com/watch?v=mRpSfz-79G4

sábado, 19 de mayo de 2012

Yo también tiré de la palanca: cinco minutos para pensar


Desiré y Fermín fueron detenidos el jueves 26 de abril por la acción simbólica que un grupo de unas 50 personas, reunidas bajo el Colectivo Tomaelmetro, realizaron el día anterior para denunciar la subida de las tarifas en el transporte público madrileño.  Desi, de 32 años, es trabajadora social especializada en población migrante y ha trabajado, durante cinco meses en el último año y medio, en casas de acogida para mujeres víctimas de violencia de género. Fermín, de 30 años, es doctor en ingeniería y profesor colaborador en la Universidad Politécnica de Madrid. Participa activamente en las asambleas de Tomalafacultad y el barrio de Austrias y fue uno de los integrantes de la diminuta acampada de la Puerta del Sol la noche del 15 de mayo de 2011. Nos reciben en el modesto piso que comparten con otro compañero en una zona popular del distrito Latina. Nos explican que todavía no habían tenido tiempo de reflexionar juntos sobre lo que padecieron esos días de calabozo, acoso mediático y represión judicial.


Ernest Favil. ¿Cómo fueron vuestras detenciones?
Desiré. Cuando volví a casa a las 11 de la mañana del 26 de abril, dos policías vestidos de paisano estaban esperándome en el portal de mi casa. Me llamaron por mi nombre, me dijeron que estaba detenida y me llevaron en un coche a la Comisaría de Moratalaz. Durante el traslado, me dijeron que habían ido a buscarme a mi antiguo domicilio antes, algo que luego comprobé que era falso. También, ya en la comisaría, me dijeron que no habían querido ir al domicilio de mis padres para no alarmarles.
Fermín. Mi abogado me recomendó ir por mí mismo a la Comisaría de Moratalaz. Y eso fue lo que hice hacia las dos de la tarde de ese mismo día 26 de abril. Una vez detenida Desi, cuando ella dio el nombre de nuestro abogado, la policía le llamó para decirle que a mí también me estaban buscando y que me tenía que “entregar” inmediatamente. Le dijeron que debía presentarme en Comisaría en el plazo de una hora, y si no me pondrían en busca y captura.


E.F. ¿En busca y captura?
F. Era mentira, porque una orden de busca y captura tiene que ponerla un juez. Pero bueno, en todo caso el abogado consideró que no tenía sentido prolongar esa situación.

E.F. ¿Cómo pudieron identificaros?
F. Nosotros tiramos de la palanca de freno del metro con la cara descubierta, estando el vagón abierto. No sentíamos ninguna necesidad de ocultarnos.
D. A Fermín lo conocían bien de las manifestaciones del 15-M. Al principio del interrogatorio al que me sometieron, y que duró cuatro o cinco horas, me dijeron que sabían que era un “voceras” y me preguntaron si era violento.  Yo les dije que era la persona más generosa que había conocido, porque es la verdad. Durante el traslado ya me habían dicho: “pues tiene un buen trabajo para dedicarse a estas cosas”. Yo les dije que eso no tenía nada que ver.

E.F. Otra demostración más de la existencia de los famosos ficheros ocultos de la Policía con activistas de los movimientos sociales, ¿no?
F. Sí, porque ninguno de los dos tenemos antecedentes. Desi ni siquiera ha participado mucho en las movilizaciones del 15-M.


E.F. ¿Los policías que os interrogaron, iban encapuchados?
D. Algunos sí y otros no. Los que iban tapados llevaban una braga negra que sólo dejaba ver sus ojos. Yo las primeras horas estuve en una habitación pequeña, con una mesa de madera en medio, donde iban entrando policías: unos “buenos”, otros “malos”. En cuanto salían unos, entraban otros. La mayoría iban tapados. El jefe de la Brigada Provincial vino al final del todo. Se sentó en una silla, con su uniforme y su gorra, en plan conquistador, y me dijo que él había entrado así, sin taparse, para ganarse mi confianza, que estaba asumiendo riesgos. Yo seguía ahí con el susto en el cuerpo…

E.F. ¿Fue muy degradante ese interrogatorio?
D.  A mí no me conocían de nada. Por eso intentaron que colaborase con ellos. De hecho, me dijeron que tenían muchos colaboradores dentro del 15-M. Son psicólogos. Intentan generarte desconfianza en tus compañeros. Me decían que los que pensaban las acciones de protesta luego no las hacían. Siempre estaban con la idea de que tenemos líderes, y querían que yo les dijese quiénes eran. Me preguntó nombres, lugares donde nos reuníamos. Me quitó el teléfono desde el momento de la detención, junto con la documentación. El teléfono sólo me lo dejaron un momento para llamar a mi madre, me lo quitaron desde las 11 a.m. y hasta las 2.30 p.m. no lo pude ver junto con el resto de mis pertenencias. Sé que me mandaron un mensaje para que nos reuniéramos a las 4 p.m. en un centro social. Ellos borraron el mensaje, y luego me estuvieron preguntando si nos reuníamos regularmente allí. El jefe de la brigada intentaba coquetear conmigo. Me dijo que sabía que yo no participaba mucho en estas cosas, que a una chica con la cara tan bonita como la mía la conocerían. Al final me dijo que tenían mi número de teléfono, y que me llamaría en un par de días.

E.F. ¿Y te llamó?
D. Sí, a los dos días me llamó a mi teléfono móvil. Yo estaba en un parque con mis sobrinos. Me preguntó que qué tal estaba mi familia, que si les había contado algo. Me dijo que él había hecho mucho por que nos trasladaran a Plaza de Castilla lo antes posible. Al final, me propuso quedar para tomar un café, me dijo que él me invitaba. Yo le dije que no me parecía una buena idea.
F. Quizá influye que pensaran que, intimidándola, podían sacarle información a Desi. Conmigo ni lo intentaron. En cuanto me preguntaron el nombre de otras personas involucradas en la acción, les dije que no iba a hablar si no era delante de mi abogado, y me dejaron en paz.

E.F. ¿Cuándo pudisteis hablar con vuestro abogado?
D. Pasaron más de 24 horas hasta que nos dejaron hablar con él. Y eso que le habían contactado desde por la mañana. Él estuvo desde la tarde del 26 en Moratalaz, porque le dijeron que íbamos a declarar ese mismo día en comisaría. Pero luego no se lo permitieron.
F. Dormimos la noche allí. Primero les dijeron que declararíamos allí ese mismo día, y al día siguiente nos trasladarían a Plaza de Castilla. Esa misma noche, al despertarnos a los 2.30 a.m.  para tomarnos las huellas, nos dijeron que no nos pasarían a disposición judicial hasta el día siguiente. Cuando me llamaron a declarar en Moratalaz, el 27 a las 11 de la mañana, el jefe de policía me preguntó si iba a querer declarar en comisaría, y cuando contesté que no,  me dijeron que no nos iban a trasladar a Plaza de Castilla hasta el día siguiente.

E.F. La desinformación es parte del acoso psicológico, ¿no?
D. Sí. A las 4 de la tarde, y cuando ya estaba mentalizada para pasar otra noche en el calabozo,  vinieron para llevarnos a Plaza de Castilla. En tres minutos, pasamos a declarar delante del juez. El abogado dijo que aquello no lo había visto en la vida, puesto que los traslados desde Moratalaz se hacen siempre por la mañana. No nos dio casi tiempo a hablar con el abogado. No nos dejaron casi estar en el locutorio para preparar la declaración. Se notaba que había intereses políticos detrás de todo lo que hacían con nosotros.

E.F. ¿Os maltrataron durante los traslados?
F. Nos esposaron junto a un hombre y nos metieron en la “furgona”. Por lo que supimos después, era un ultra del Real Madrid detenido en una pelea del fútbol. Sin mediar palabra, el tipo aquel nos dijo: "¿vosotros sois los del metro?"
D. Tardamos 5 minutos en llegar de Moratalaz a Plaza de Castilla [11 kilómetros]. Sin embargo, una vez allí, nos tuvieron más de 20 minutos a oscuras dentro de la furgoneta, con un calor asfixiante, sin ventilación. El ventilador que tiene en el techo no funciona cuando está parada.

E.F. ¿Son tan horribles las condiciones higiénicas de las celdas como cuentan?
D. En Moratalaz, yo estuve sola en una celda de unos tres metros por tres metros, sin luz ni ventana. Hay un olor nauseabundo, sólo te dejan coger una manta, que no han lavado en años. Luego en los juzgados de Plaza de Castilla, en uno de los calabozos de mujeres, yo estaba con tres mujeres más. Una de ellas era a una mujer de veintipocos años, embarazada de cinco meses. Venía directamente del aeropuerto, y al parecer habían encontrado droga en su maleta. Tenía dos niños más en Madrid, se había quedado en paro hacía tiempo. Ganaba 420 euros de subsidio, era madre soltera. Cuando llamaron a una abogada de oficio, ésta parece que la riñó: le dijo que vivía a las afueras de Madrid, que tenía dos niños y que le había molestado mucho tener que ir un sábado por la tarde a Plaza Castilla. Fui yo, que he sido trabajadora social en prisión, la que tuve que explicarle algunas cosas. Le comenté la importancia de la declaración que iba a hacer en Plaza de Castilla. Aquel calabozo tenía dos literas sucísimas pegadas a una de las paredes. Las condiciones higiénicas eran horribles. El funcionario que nos metió allí no dijo que no podíamos tocar nada. Yo les dije que ella se tenía que sentar sobre algo, que estaba embarazada. Él dijo que no se podía. Aun así, yo terminé cogiendo algunos de los cojines mugrientos que había en aquellas literas para que aquella mujer pudiera por lo menos estar sentada.

E.F. ¿Visteis alguna agresión física durante el tiempo que estuvisteis detenidos?
F. Un chico marroquí que estaba conmigo en Plaza de Castilla, y que había sido detenido por no tener papeles en regla, tenía un ojo muy amoratado. Le habían pegado en Moratalaz y luego iba directo al CIE de Aluche. A mí no me golpearon, pero sí me maltrataron en el sentido de que, como pasan de uvas a peras donde tú estás encerrado, no apagan la luz cuando quieres dormir, no te permiten salir a mear... Hay detenidos que pasan horas enteras golpeando las rejas para salir al baño. A mí mismo, desde las 2.30 a.m. hasta las 11 a.m. del día 27, no me permitieron ir a mear. También tenía mucha sed, y no me dieron agua. Hace mucho frío, todo huele a orines. Las celdas son de dos por tres metros, sin luz natural ni ventilación… Yo escuchaba a un hombre de otra celda que tenía un problema de salud y reclamaba unas pastillas que tenía que tomar. Tampoco le atendieron.

E.F. ¿Consiguieron que os arrepentierais de haber tirado de la palanca del metro?
D. ¿Por ser generosa y poner en riesgo tu futuro por una causa justa? Nadie se arrepiente por eso. Pero estar ahí te hace replantearte las cosas. Ellos intentan hacerte sentir culpable. Yo tenía la conciencia muy tranquila, y ellos lo percibían. Por eso te intentan hacer creer que lo que has hecho es horrible, que eres una terrorista. Se lo dije varias veces a los que me interrogaban. Cuando me amenazaban con ir a la cárcel, o quedarme mucho tiempo allí encerrada, yo les decía que me llevaba bien conmigo misma, que no tenía problemas en estar allí dentro sola, y que además tenía muchos amigos en la cárcel, donde he tenido que trabajar mucho tiempo. El sacrificio por una causa, por una idea, por algo más justo, es algo que ellos no entienden. Yo no puedo no puedo sentirme libre si los demás están sometidos.
F. Yo he sentido todo lo contrario a arrepentimiento. Después de haber conocido lo que pasa ahí dentro, si tenía alguna duda de seguir con esto, ahora lo tengo más claro. Mira la gente que está encerrada. Una mujer que se ve obligada a llevar droga por 6.000 euros para alimentar a sus hijos, por ejemplo. O un ciudadano de origen egipcio que había vivido diez años en Italia, pero en estos momentos no tenía permiso de residencia en regla. Había viajado a España, y la Policía aquí decía que no les valía la antigua tarjeta de residencia italiana. El juez dictaminó ingreso en el CIE para él. Hasta sesenta días entre rejas por tener un papel caducado.

E.F. ¿Qué más se puede hacer contra el “tarifazo”?
D. Todo sería más fácil si la gente asumiese la idea que nosotros queríamos transmitir con nuestra acción. El valor simbólico de parar los trenes cinco minutos para que la gente se parara también a pensar. Sería todo más fácil si la gente tuviera un poco de solidaridad, si adquiriéramos conciencia del poder que tenemos. Me sentí muy empoderada cuando tiré de la palanca. Fue una acción muy eficaz.  Un acto solidario. Yo tiré de la palanca no por mí sola. Si se conseguía algo era por los demás.
F. Es un pequeño ejemplo de lo que se podría hacer. Si decidimos participar en esa acción fue porque era completamente simbólica y pacífica. Estábamos bien informados y éramos plenamente conscientes de que no causaríamos ningún daño a personas ni cosas tirando de la palanca de freno de emergencia estando las puertas de los vagones abiertas.

E.F. ¿Y sirvió de algo?
F. La verdad es que los medios de comunicación consiguieron que no hubiera debate sobre la subida de precios del transporte público, todo se quedó en hablar de la acción en sí misma. Pero sí sirvió para visibilizar la represión, con nosotros y con toda la gente que fue a Sol a manifestarnos su solidaridad [hubo un gran despliegue policial y la mayoría de las doscientas o trescientas personas que se concentraron allí fueron identificadas http://bambuser.com/v/2592176]. Gente de otros círculos, otros ambientes, como mi trabajo, se van dando cuenta de la represión del sistema y su arbitrariedad. ¿Cómo tirar de la palanca de freno de un tren te puede acarrear prisión?
D. Hay una desproporción enorme. Pero el hecho de que los políticos se pusieran nerviosos demuestra su debilidad. Se asustan cuando ven que puede haber gente organizándose contra su dinero y su posición de poder. La nuestra era una acción simbólica colectiva. Pero en mi caso es una acción personal también. Mis hermanos y yo hemos tenido que firmar una hipoteca para salvar la casa de mis padres, a los que iban a desahuciar. Mi situación es desesperada. ¿Qué va a pasar a partir del uno agosto cuando se me acabe el paro? En un año y medio he trabajado cinco meses. He hecho lo que supuestamente tenía que hacer: ser buena estudiante, desempeñar mi trabajo con devoción. Yo con esa acción también quería que las cosas cambiasen, pasar de las manifestaciones a una acción directa. No soy tan activista, pero los que están ahí siempre [mira a Fermín] también necesitan un relevo. Es el momento de que, los que hemos estado en la sombra, estemos dispuestos a pasar a la acción.

E.F. ¿Cómo interpretáis la medida cautelar que puso el fiscal y que el juez aceptó?
D. No podemos acceder a las instalaciones del metro hasta el día del juicio. Pero la medida en sí misma es absurda. ¿Entonces tampoco podemos coger el cercanías, que comparte instalaciones con el metro? Para mí supone un gran perjuicio económico. Estoy buscando trabajo. Me tengo que mover. Para mí es necesario el transporte. En autobús me gasto más, y esto puede durar más de un año. La primera alegación del abogado va a ser para retirar esa medida, exponiendo mi situación personal. Es poner una multa sin ponerla, quieren joderme, obviamente no voy a ser tan tonta de volver a tirar de la palanca de freno. Es un castigo ejemplar y una forma más de coartarte tu libertad.
F. Yo creo que fue la rabieta final de la fiscal, al ver que no podía pedir prisión preventiva para nosotros.  En su mente, nuestra prisión preventiva era lo mejor para evitar que un supuesto grupo organizado empezara a cometer sabotajes en el metro. El fiscal, por el discurso que hizo durante nuestra toma de declaración en Plaza de Castilla, demostró que tenía preparado ese argumento, que al final cambió por el de que nosotros éramos un peligro para el metro y que por tanto no debíamos volver a entrar. Se veía que había recibido presiones para solicitar nuestra prisión preventiva. Pero legalmente eso no se sostenía por ningún lado, y tuvo que conformarse con esa medida absurda de impedirnos acceder a las instalaciones del metro.

E.F. ¿Cómo analizáis el tratamiento que os dieron los medios burgueses y qué importancia tuvo en el desenlace de vuestra detención.
D. Los medios actuaron con falsedad, siempre juzgando nuestra acción. Esperanza Aguirre acabó pidiendo disculpas delante de los medios por habernos llamado “kale borroka”, por decir que sólo buscábamos montar follón.
F. Todos esos medios son un instrumento político. Cuentan mal los hechos, dicen que hemos puesto en peligro la vida de 8.000 personas, cuando no ha habido ninguna denuncia, ni queja.  Juzgaron nuestra acción antes de informarse sobre ella para poder presentar lo que hicimos como un delito y al llegar las detenciones parecieran justificadas. Metro de Madrid dijo que se causaron perjuicios significativos, no daños, mucho menos cuantificables. Cuando desde arriba se toma una decisión, también se pone en marcha una maquinaria en los medios de comunicación masivos. Luego interviene la policía y lo terminan los jueces. Esperemos que dentro de un año, cuando salga el juicio, ya los de arriba no tengan que hacer esa demostración de fuerza y los jueces puedan ser justos.

E.F. ¿Qué interés podían tener esos medios en presentar así vuestro asunto?
D. Sensacionalismo, vender. Para vender era más interesante hablar de dos saboteadores que de dos universitarios o dos borrachos, que también tiran de la palanca de freno infinidad de veces en una noche de fin de semana. Detrás de esos medios hay intereses políticos, y desde arriba los controlan.
F. Yo creo que son simples instrumentos. Todos los medios masivos son iguales. Por ejemplo, el Diario Público también hablaba de “sabotaje”. Deberíamos empezar a centrarnos en los medios de contrainformación, y dejar de pensar que los mismos medios que nos llaman un día saboteadores van a contar alguna vez la verdad sobre lo que ocurre.

E.F. ¿Creéis que se cumplió el objetivo principal de la acción del colectivo Tomaelmetro?
F. Nuestro objetivo consistía en que la gente se parara a pensar en lo positivo de una acción de este tipo: cinco minutos de reflexión sobre cómo podemos actuar contra un abuso como es la subida de precios del transporte. Que en ese rato nos preguntásemos todos: “¿Qué hacemos?”,  “¿vamos a hacer algo o nos quedamos parados?”. También queríamos poner de manifiesto que una subida tan brutal del precio de metro, en el contexto vital y económico en que nos encontramos, afecta especialmente a los que están parados. Su trabajo es moverse para buscar trabajo, y si encareces su transporte, los obligas a permanecer inmóviles. Por eso nuestra reivindicación es simple: transporte público gratuito para que sea accesible a todas las personas.

lunes, 16 de abril de 2012

Jaque al alfil

En un país muy remoto, que se llamaba Jordania, vivían muchos camellos, talibanes, princesas y gente con turbante en general. Una primavera, en la región sureña de Tafileh, famosa por sus tambores de marfil, la gente salió a la calle a protestar contra su rey. Se habían soliviantado porque los jueces y corregidores de aquella ignota región habían castigado a un pobre joven que quemó la foto del rey Abdalá en una plaza de su ciudad y a un extravagante señor con barbas, llamado Ahmad, que habló delante de muchos sobre un sistema de gobierno sin reyes.

https://english.al-akhbar.com/content/jordan-jails-18yo-burning-kings-picture

http://www.albawaba.com/en/node/411503

Un 31 de marzo en Amman, la capital de aquel lejano reino, hubo una manifestación contra el monarca en la que unos hombres fuertemente equipados con armas (seguramente sables) pegaron y detuvieron a muchas personas que pacíficamente se concentraban frente a las oficinas del walid.


http://www.youtube.com/watch?v=Bsn9lsNnRgI

Después de unos días, como ocho de los manifestantes seguían en prisión provisional (seguramente en las mazmorras de uno de los castillos del rey), la gente decidió continuar sus protestas. Salían gritando de sus casas, organizaban campamentos, se sentaban en las principales vías, impedían el paso de las caravanas.

Entonces el gobierno de España, a través de su Agencia de Cooperación Internacional, ayudó al rey de Jordania a crear un observatorio para monitorizar la implementación de unas reformas con que la gente se quedase tranquila y no volviese a salir a la calle a protestar. Los emisarios de Al-Jazeera, fieles al rey que les pagaba, permanecieron callados.

Y colorín colorado, esta historia...

http://www.aish.es/index.php/component/content/article/148-clavesjordania/2798-jordania-120412-tafileh-centraliza-y-centra-las-protestas-contra-el-rey

jueves, 29 de marzo de 2012

¿Y tú?

Mientras los jerifaltes de los grandes sindicatos celebran el éxito de la huelga y hacen cálculos sobre lo que podrán seguir lucrándose a partir de ahora gracias a esta demostración de fuerza. Mientras los empresarios, los banqueros y los políticos celebran el fracaso de la huelga, y hacen cálculos sobre lo que podrán seguir estafando a la gente a costa de su trabajo y su miseria. Mientras ocurre eso, mi compañero D., del Sindicato de Enseñanza, estará pensando en su hijo pequeño e intentando cerrar los ojos en los inmundos calabozos de la Comisaría de Moratalaz en Madrid, entre excrementos humanos dejados a posta por los carceleros, chinches, frío y con una brecha en la cabeza que le han hecho unos tipos armados mientras estaba en un piquete delante del Carrefour de la plaza de Lavapiés. En tu país se encarcela, agrede y humilla a las personas que valen la pena y que creen en un mundo más justo. Los sinvergüenzas, los ladrones, campan a sus anchas por los despachos, los pasillos de los edificios públicos y las calles de nuestras ciudades. ¿Y tú? ¿Hasta cuándo vas a seguir mirando para otro lado?