domingo, 25 de marzo de 2012

Conversaciones con un policía

3 de febrero

Hola, D.,

Ahí te paso un relato de lo que pasó el miércoles pasado durante la acción del colectivo Yo no pago, afín al 15-M, para denunciar la subida de las tasas del transporte público en Madrid y la degradación en general de los servicios públicos. Yo no estuve allí, pero sí estuve en la anterior acción, donde pude comprobar con mis propios ojos la misma burtalidad policiale y las mismas detenciones arbitrarias que se relatan ahí.

http://madrid.tomalaplaza.net/2012/02/02/si-coreas-haces-fotos-y-te-solidarizas-te-detienen-yo-no-pago/

Te mando también algunas fotos y un vídeo de lo que pasó. A medida que vayan saliendo más te los iré pasando:

http://es.noticias.yahoo.com/video/nacional-1428525/la-policia-detiene-a-cinco-miembros-de-la-plataforma-yo-no-pago-28169808.html

http://fotograccion.org/wp/2012/02/fotos-yonopago-repeticion-de-la-jugada-con-mas-represion-policial/

http://www.diagonalperiodico.net/Accion-Yo-No-Pago-en-Metro-Madrid.html

También te adjunto con este mensaje el texto de la denuncia que voy a poner el lunes en los Juzgados de Plaza de Castilla por la identificación que me hicieron ayer en la plaza de Jacinto Benavente, cuando volvía a mi casa desde una concentración pacífica y casi silenciosa de repulsa por lo ocurrido el día anterior y en solidaridad con mis compañeros detenidos, uno de ellos bastante cercano a Salomé y a mí.

Te seguiré contando, si te parece bien, para que vayas formándote una opinión más concreta sobre lo que está pasando en las calles de Madrid. La situación, según te comenté ayer, me parece sumamente grave como para que todos y cada uno de nosotros tomemos cartas inmediatamente en el asunto, y reaccionemos de la manera que nos parezca más conveniente.

Yo personalmente he decidido no callarme más, e iré adelante en esta forma de lucha hasta donde sea necesario.

Un abrazo,


favila




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11 de febrero

Queridos D. e I.,

Os mando informaciones de dos cosas importantes que nos pasaron ayer en Madrid, y de las que muy probablemente no pudisteis o no os dejaron enteraros correctamente.

La primera fue la concentración frente a los Juzgados de Plaza de Castilla para apoyar a Hortensia, una señora del barrio de Moratalaz, de unos 60 años, trabajadora social y compañera mía del sindicato de Enseñanza e Intervención Social de CNT. Se enfrentaba a un juicio de faltas por haberse parado a interesarse por un hombre latinoamericano víctima de un control de identidad racista por parte de varios agentes de la Policía Nacional en el metro de Pavones hace un par de meses. La han acusado de desobediencia a la autoridad y el fiscal terminó pidiendo ayer una multa de 200 euros. En una semana saldrá la sentencia. Nos juntamos unas 50 personas, en lo que esperamos que sea sólo el principio. En las próximas semanas, al menos otras 10 personas, algunas de ellas muy cercanas a nosotros, se enfrentan a juicios de faltas semejantes, en los que los agentes de policía nacional inventan malintencionadamente cargos contra personas que hacen lo que cualquier ser humano debería hacer en la calle: denunciar el racismo y proteger al más débil.

Este tipo de controles racistas se producen a diario en todos los rincones de Madrid, y el gobierno español y quienes los ejecutan sin pararse a pensar lo que están haciendo han sido denunciados y condenados por instituciones como el Comité de Derechos Humanos de la ONU, la Unión Europea, Amnistía Internacional, además de colectivos y grupos vecinales.

Aquí tenéis la convocatoria, con el testimonio de nuestra compañera Hortensia:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144410

http://asambleamoratalaz.com/2012/02/nuestra-vecina-hortensia-ha-recibido-una-denuncia-por-tratar-de-impedir-un-control-policial-racista/

Luego, a las 8 de la tarde, S. y yo fuimos a Sol a protestar contra la última reforma laboral, que supone un varapalo sin precedentes contra los derechos de los trabajadores de este país.

Aquí os adjunto el enlace con el borrador de reforma laboral, para que lo leáis con cautela e inteligencia, y os deis cuenta de lo que se nos viene encima, a nosotros y a los que vengan detrás de nosotros:

http://www.lamoncloa.gob.es/NR/rdonlyres/9C91A48C-813E-474A-9F94-B4CA8685B2EE/193026/REFORMALABORAL.pdf

Después de la concentración, decidimos acercarnos al Congreso de los Diputados para continuar la protesta cerca del lugar donde dicho borrador será tramitado y convertido en ley el lunes. Había un cordón de policías nacionales de la UIP que nos impidió el paso en la carrera de San Jerónimo. Después de unos minutos, y sin mediar ningún tipo de provocación, los policías empezaron a golpearnos de forma salvaje. Nosotros nos libramos, de los golpes, pero vimos con nuestros propios ojos las agresiones contra personas en actitud pacífica. Hubo varios heridos, Un chico acabó en el hospital. Nuestro amigo A. fue detenido. Su abogada nos acaba de contar que A. está más o menos bien, le han pegado en el traslado a la comisaría, donde A. solicitó el "habeas corpus". Cuando lo hizo, los policías se burlaron de él, incumpliendo uno de los principios básicos del derecho internacional.

Os mando un vídeo e imágenes de las agresiones de anoche:

http://www.youtube.com/watch?v=I9ju2X-YtJo&feature=related

http://fotograccion.org/wp/2012/02/fotos-violencia-policial-en-la-protesta-por-la-reforma-laboral/

Espero de corazón que este mensaje os haga reaccionar.

Esta tarde a las 8 en la Puerta del Sol hay una concentración de repulsa a la violencia policial y para reclamar la inmediata libertad sin cargos de las personas detenidas ayer.

De vosotros también depende que esta tarde no vuelva a pasar lo de ayer.

Un abrazo muy fuerte,


Favila

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13 de febrero

Hola otra vez,

Os recomiendo la lectura de este comunicado escrito por uno de los detenidos el viernes en la manifestación contra la Reforma Laboral.

http://madrid.tomalaplaza.net/2012/02/13/aqui-y-ahora-empieza-la-batalla-de-la-opinion-publica/

Un grupo de unas 50 personas estuvimos ayer 4 horas en la puerta de los juzgados de Plaza de Castilla esperando a que estos chicos salieran. A mí personalmente me parecía muy importante que sintieran que no estaban solos y que notasen que, de alguna forma, los habíamos estado acompañando los últimos dos días que pasaron en el calabozo. Cuando por fin los dejaron libres, todos los que estábamos allí pudimos ver cómo había quedado la cabeza de este chico que escribe el comunicado. Había otros dos chicos con ojos morados, otro con una herida en la frente, y mi amigo A. tenía un moratón en las costillas por un puñetazo que le dio un policía mientras lo llevaba a la furgoneta. Pero este chico que escribe el comunicado es el que lo pasó peor. Le tuvieron que poner 7 grapas para cerrar la brecha que le hicieron los antidisturbios golpeándole la cabeza contra el suelo. Ahora, encima de enfrentarse a cargos de desobediencia y resistencia a la autoridad, penados con hasta 1 año de cárcel, tiene que soportar que los medios de comunicación, incluidos el diario El País y el diario Público, le hayan llamado violento, provocador, antisistema y demás lindezas.

Yo personalmente estoy muy cansado de que gente desinformada y poco comprometida con valores humanos que a mí me parecen fundamentales me juzgue y me insulte. Por eso quería difundir este texto, y os agradecería mucho que me ayudaseis a hacerlo.

Os mando un abrazo,


Favila

http://madrid.tomalaplaza.net/2012/02/13/aqui-y-ahora-empieza-la-batalla-de-la-opinion-publica/

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17 de febrero

Hola,

Aquí os mando un interesante estudio psicológico publicado hoy por la Comisión de Análisis de la Asamblea de Sol, intentando encontrar justificación a los comportamientos agresivos de los agentes de la Policía Nacional española. Las conclusiones se han sacado a partir de comentarios aparecidos en los foros de Policía.

http://analisismadrid.wordpress.com/informe-sobre-foros-policiales-del-grupo-analisis-madrid/#comment-47

También os quería comentar que ayer hubo una nueva redada racista muy cerca de mi casa. Aunque ya estamos tristemente acostumbrados, esta vez la redada nos afectó mucho a S. y a mí porque una de las víctimas fue A. B., el compañero de piso y primo de E., un buen amigo bangladeshí del barrio. Unos policías de paisano estaban esperándoles al salir de un taller, precisamente sobre Ley de Extranjería, que daba la Asociación Sin Papeles en su local de la calle Fe. Aunque mostró el documento con el recurso a su orden de expulsión, y se les comentó que A. B., que vive aquí desde 2007, está tramitando su permiso de residencia, no hubo manera de evitar que se lo llevasen. Los policías entraron a la tienda donde se había escondido y lo sacaron por la fuerza. A. B. todavía a estas horas está detenido en la comisaría de Aluche, y aunque hemos sido bastantes las personas (entre ellas S. y yo) las que hemos llamado para rogar que lo sacaran de allí, no ha habido manera. Es posible que en las próximas horas, si hay plazas libres, sea ingresado en el Centro de Internamiento de Aluche, que está justo al lado, donde podrá pasar hasta 60 días antes de ser deportado o puesto en libertad.

S. y yo estamos muy preocupados por estas cosas, y cada vez se nos hace más difícil dormir o sonreír. También nos preocupa mucho que estos mensajes que os estamos mandando no reciban ninguna respuesta de vuestra parte.

Un abrazo,


Favila

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19 de febrero

Hola Favila.

Siento no haberte respondido antes. La verdad es que por aquí andamos bastante ocupados tratando de resolver los diferentes frentes que tenemos abiertos. Además no pude leer tu denuncia porque al parecer me falta un programa en el ordenador, que ya es bastante viejillo, para poder abrirlo, pero estoy al corriente de todo lo que me envías.

El otro día, cuando hablé contigo por teléfono me quedé bastante preocupado por todo lo que me contaste y más aun por la forma en que me lo contabas.
Quiero que sepas que yo no tengo nada contra ti ni contra nadie y que no tengo pensado hacer nada con “vosotros” como tú me decías.

Yo soy policía, no soy una persona violenta, ni me rijo por motivos racistas, ni fascistas, ni obedezco a órdenes políticas, lo que me mueve a la hora de hacer mi trabajo es mi conciencia. Estoy muy a favor de lo que ha representado y representa el movimiento del 15-M en este y en otros países, lo sigo bastante de cerca y estoy muy de acuerdo con sus principios. Estuvimos en su momento en Fuente Dorada para informarnos y ratificar nuestro apoyo con nuestra firma, nuestro nombre y nuestro DNI, hemos asistido actos convocados por la plataforma y te aseguro que mantenemos una actitud muy coherente con lo que pensamos y lo extrapolamos a todos los ámbitos de nuestra vida.

Tristemente nuestro día a adía, el de I. y el mío, se ve muy alterado por otras circunstancias que ya conoces y tenemos además una lucha personal paralela, contra el sistema, llámese médico, educativo o político. Estamos pendientes de la resolución de dos contenciosos contra la administración de los que depende en parte nuestro futuro.
A nivel político nos hemos implicado participando activamente en un partido que básicamente propone la equidad en todos los aspectos.

Yo, en mi día a día como policía me dedico fundamentalmente a colaborar con ambulancias, a asistir a victimas de violencia de género, a buscar a personas desaparecidas porque sufren alzheimer, a ayudar a ancianos que se caen de la cama por las noches porque los servicios sanitarios muchas veces no acuden a este tipo de requerimientos. De vez en cuando nos toca sacar a alguien que se ha tirado al río. Llegamos mucho antes que los bomberos a cualquier incendio y cuando es necesario socorremos a las víctimas y así un largo etcétera.

También mi trabajo es prevenir la delincuencia. Sí, diariamente nos enfrentamos a violadores, a personas agresivas con su pareja, sus hijos, sus padres y con todo lo que se le pone por delante, redes de inmigración ilegal que cobran auténticas fortunas a sus compatriotas por venir a este país para después explotarles hasta reventar. A personas armadas y muy violentas que vienen de países que han pasado por guerras y que les importa un pito el sufrimiento de sus víctimas con tal de lograr sus objetivos. A gente que trapichea con drogas en institutos y colegios y podría seguir contándote mil y una batallas más. Todo ello con mayor o menor riesgo dependiendo de las circunstancias para nuestra integridad física e incluso de nuestra vida. (No se si tendrás noticia sobre la reciente muerte de 3 policías por intentar rescatar a dos
estudiantes borrachos que se bañaban para divertirse por la noche en Vigo).

Llevo 14 años en la policía y hasta hoy nadie me ha denunciado por una mala actuación y no solo a mí sino tampoco a la gran mayoría de mis compañeros de trabajo, entre los que se encuentran excelentes personas.

Yo nunca he torturado a nadie ni he sido testigo de torturas en una comisaría. No lo permitiría. Cuando he tenido que emplear la fuerza ha sido para defenderme o para defender a otras personas y por suerte ha sido en contadas ocasiones. De mis actuaciones tengo que responder ante un juez, con el que no tengo ninguna relación, que en su caso es el encargado de aplicar la ley, para nosotros también.

Aunque mi trabajo me llena te garantizo que a veces también resulta muy desagradable. Ves cosas que pueden llegar a deshumanizar a cualquiera, el trabajo asistencial en emergencias es muy duro y te enfrentas con situaciones que hacen que cuando llegas a casa sea muy difícil desconectar y a veces no consigues ni conciliar el sueño.

Te garantizo que yo también estoy harto de que gente que ni siquiera me conoce me insulte, me trate de violento, fascista, torturador o borrego solo porque llevo un uniforme.

Por otra parte, creo que hay una falta total de rigor de los medios de comunicación. Cada uno cuenta la película como le interesa, una vez más motivado por oscuros intereses económicos y de poder que hay detrás de ellos. A mi me gusta leer distintas publicaciones, desde las más convencionales a otras más minoritarias como el periódico Diagonal, que leo a través de Internet con bastante frecuencia y cuando el tiempo me lo permite, para poder formar mi propia opinión.

Te aseguro que yo también lucho por la igualdad y los derechos humanos. En muchas cosas estoy muy en contra del sistema, desde la actuación de quien nos dirige hasta la permisividad con los que realmente mueven los hilos. En casa estamos muy concienciados y nuestros actos son totalmente coherentes con nuestros principios porque consideramos que es otro granito más de arena para intentar cambiar las cosas.

Con todo esto lo que quiero que sepas es que efectivamente la situación es sumamente grave, que hace ya mucho que hemos reaccionado y que otras maneras de enfrentarse a la injusticia son igualmente válidas. Si se exige respeto el primer paso es respetar.

Me parece que generalizar y meter en el mismo saco a todo un colectivo, ya sea por motivos raciales, religiosos o de cualquier otra condición, entre ellos laborales, es simplificar demasiado las cosas e incluso puede llegar a ser peligroso.
Gracias sinceramente por mantenernos informados.

Un abrazo.

D.

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20 de febrero

Gracias por contestar a nuestros mensajes. Hay infinidad de cosas que comentar y reflexionar juntos a propósito de tu respuesta. Por supuesto, hay varios comentarios de los que haces que me parecen francamente desatinados y alejados de la realidad, especialmente de la que yo veo a diario con mis propios ojos en las calles de Madrid.

¿Tú has entrado en el CIE de Aluche, D.? ¿Tú sabes lo que es una redada racista? ¿Tú has visto una carga policial contra manifestantes en actitud pacífica? ¿Tú sabes cómo está actuando la policía contra las personas que intentan detener un desahucio? ¿Tú sabes cómo tratan a los detenidos los miembros de la Brigada de Información de Moratalaz? Yo he visto, vivido y sentido en mis carnes las cuatro primeras cosas, y he hablado con amigos míos que han sufrido lo último.

Por otra parte, noto bastante agresividad en tu tono y en tu forma de expresarte, algo que espero que no hayas notado en mi conversación contigo ni en estas cartas últimas nuestras, porque no era en absoluto mi intención hacerte sentir de esa manera. Si lo hice, te pido disculpas. También os pido disculpas a los dos, a I. y a ti, por no estaros preguntando por los problemas de vuestras vidas, qué sé que los tenéis y son importantes. Una vez más, estoy convencido de que si vosotros vieseis los actos de brutalidad policial y las injusticias que yo estoy viendo, ya casi a diario, en la calle, comprenderíais que quizá a veces se me note alterado en mi conversación con vosotros, o me desentienda de los problemas personales de vuestras vidas, que desde luego me importan, y mucho, puesto que os considero mis amigos.

En todo caso, y por desgracia, la realidad se impone a cualquier tipo de debate más sosegado. Ahora mismo, las 5 de la tarde de hoy lunes, están llegando vídeos de nuevas cargas policiales contra estudiantes de secundaria en las calles de Valencia. Los estudiantes han vuelto a salir a protestar hoy, ejerciendo su derecho y su deber, contra los recortes en la educación y contra los golpes que les han dado los antidisturbios en los últimos días.

Mira este vídeo, por ejemplo, de hace escasos minutos, que desde luego no te van a enseñar en ningún medio de comunicación masivo.
Enlace
http://www.youtube.com/watch?v=xoMQqr65344

Yo quiero que sepas una cosa importante, D. Si tú me dijeras que un solo compañero mío, empleado de la Universidad donde trabajo, o de cualquier universidad pública de esta ciudad, se está dedicando a aprovecharse de su fuerza o de su autoridad para abusar de jóvenes, muchas veces menores de edad, que están encima expresándose por algo absolutamente justo y legítimo, ¿sabes lo que yo haría?

Lo que yo haría inmediatamente es mover el culo de mi oficina, ir adonde tuviera que ir, y plantarle cara a ese animal de bellota. Removería Roma con Santiago, y si ese tipo no se marcha de la institución en donde yo trabajo, y deja de llamarse compañero mío, lo que yo haría sería forzar la situación hasta que los que están más arriba que yo tomaran una decisión: o se marcha el abusador o me marcho yo. Estoy muy dispuesto a quedarme en el paro y alimentarme de lo que la gente tira en los contenedores antes de que nadie en la calle me llame o me considere compañero de un racista, de un violento, o de un abusador.

Si no lo hiciera, me sentiría cómplice.

Nada más por hoy.

Os mando un abrazo, sincero y airado,


Favila

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21 de febrero

No voy a entrar en tu juego.

D.

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21 de febrero

Aquí te mando un artículo aparecido en Diagonal hace un par de semanas, en que se analiza la situación de los centros de enseñanza pública, y que explica las protestas de los estudiantes de secundaria esta semana en Valencia.

http://www.diagonalperiodico.net/La-ensenanza-publica-en-la.html

También te adjunto nuevas imágenes sobre la violencia policial contra los manifestantes ayer en la ciudad de Valencia:

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/8573-brutalidad-policial-sin-l%C3%ADmites-contra-menores-de-edad-periodistas-profesores-y-viandantes-en-el-centro-de-valencia.html

Quizá a ti te parezca todo esto un juego mío. A mí me parece una realidad que nos afecta a todos.

Un abrazo,

Favila

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21 de febrero

Hola Favi,

Al principio, cuando recibí tus primeros correos deseé contestarte pero no encontraba la manera de cómo hacerlo sin entrar en una discursión que de antemano conocía su esterilidad. Y ahora, por supuesto, no lo voy a hacer, voy a intentar ir al grano.
Te contaría todas las cosas con las que stoy/estamos de acuerdo con el movimiento del 15M y con las que no, o a los actos que hemos asistido como personas anónimas, -independientemente de mi/nuestro credo, raza y profesión (por si no lo recuerdas amo la enseñanza y como no estaba de acuerdo con el sistema educativo intenté cambiarlo desde dentro y no desisto en mi intento pues creo que un mundo mejor es posible, ahora cabría definir "un mundo mejor" y en mi definición no entra los jodidos radicales que cegados de rabia prostituyen y ensucian todo proyectando sus neurosis hasta en su hermano) o de las cosas que hace D., el poli, en su trabajo... pero como no te has tomado la molestia de preguntarme voy a ser muy respetuosa y no hacerlo.

Tengo una pregunta que hacerte: los emails que nos has enviado lo has hecho con todos tus amigos?o hemos tenido la suerte de llevarnos todos los boletos de la rifa?

El día que telefoneaste a mi móvil para preguntar a D. el "qué vais a hacer con nosotros" me quedé totalmente petrificada, mi intención inmediata fue telefonearte para aclarar ciertas cosas pero pensé que en caliente no era buena momento. Ahora, en frío, lo tengo muy claro. Si tenías mi número de teléfono y pudiste llamar es porque lo tienes por amistad pero un amigo no llama para reprochar o culpar a esa persona de algo que según parece ha vivido con otras personas y como veo que tu ideología está por encima del respeto y otros valores y no te reconozco por favor borra mi número de teléfono.

Yo he tenido/tengo mi propia batalla contra las farmacéuticas, son mis "enemigos" (me va literalmente la vida en ello) y te puedo asegurar que la cordura está por encima de que personalice o increpe a mi primo el visitador médico o a su hermana la ingeniera química que trabaja en una multinacional farmacéutica, esa misma multinacional que niega mi enfermedad y me acaba de dejar en una excedencia sin sueldo y vete tú a saber en que desamparo futuro) pero como te repito en mi lucha/nuestra lucha la cordura y el sentido común está por encima de todo.
Como comprenderás Diego es mucho más que un policía y yo mucho más que la compañera de un poli.

No te molestes en contestar este email, te voy a poner en spam.
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21 de febrero

Hola, I. y D.,

He estado llamándoos por teléfono ahora pero no me habéis cogido, así que no me queda más remedio que escribir, a riesgo de quedar para siempre en el spam del correo de I. Lo bueno del spam es que se puede recuperar en cualquier momento (mañana, dentro de un mes, dentro de 10 años), y el tiempo siempre ayuda a ver las cosas con mayor objetividad y a entender quién fue más cabal a la hora de expresar sus opiniones y argumentos.

Me preocupa mucho que esta discusión y debate I. lo considere estéril. La pena es que no lo podamos tener en persona, puesto que el email y la escritura siempre pueden llevar, como I. bien sabe por su profesión, a malinterpretaciones. Yo personalmente creo que el hecho de que no podamos hablar en persona de estas cosas sí podría ser un buen motivo para dejar, si así os parece, este intercambio de emails. Pero sólo ese debería ser el motivo, y no el contenido. Yo puedo estar más o menos nervioso con lo que veo a mi alrededor, lo reconozco, pero al mismo tiempo estoy absolutamente seguro de que en ningún momento he dejado de ser respetuoso y cordial con vosotros dos. Es muy importante para mí que os deis cuenta ahora de eso. Si todavía no lo tenéis claro, por favor os pido que reviséis esta serie de correos, porque es muy injusto que I. me acuse de haberos faltado al respeto.

Muy al contrario de lo que dice I., a mí este debate me parece extremadamente productivo, y absolutamente necesario. La llamada del otro día y la conversación con D. era inevitable. Yo acababa de ser violentado (otra vez más) en la calle por unos policías, y sentí la necesidad de pedirle información sobre lo que está pasando, porque de verdad no acabo de comprenderlo. Hablé muy claramente con él. S. estaba delante, y me animó a hacerlo. Estamos muy asustados de la deriva que están tomando los acontecimientos en las calles de Madrid. Necesitábamos (y lo seguimos necesitando) saber si los policías han recibido órdenes concretas sobre cómo actuar contra nosotros cuando salimos a la calle a manifestarnos. Me parece muy humano y muy normal que yo a D. le preguntase si los abusos que estaba viendo en la calle respondían a algún tipo de orden. Es una cuestión que tiene que ver con nuestra seguridad y nuestra felicidad, la de S. y mía. Si vosotros no os habéis dado cuenta de eso, me parece muy injusto que encima nos llaméis radicales, en vuestra acepción, que viene a ser algo así como "brutos". En todo caso seréis vosotros los brutos, que habeís malinterpretado una petición muy sencilla y muy humana de nuestra parte.

En todo caso, estoy seguro de que esta discusión no está ocurriendo sólo entre nosotros cuatro. Creo que reproduce lo que muchas familias, muchos grupos de amigos, muchos compañeros de trabajo están hablando y viviendo en este momento en este país, y quizá en otros sitios del mundo. Si os deja más tranquilos, este debate yo personalmente lo he tenido desde hace meses con bastantes de mis amigos, y con mis padres y hermanas, que como sabéis son votantes del PP. Yo les he avisado de que su indolencia a la hora de acompañarnos en las manifestaciones y su posicionamiento político al lado de los que más tienen están poniéndonos seriamente en riesgo a nosotros, a S. y a mí, que hemos optado por arriesgar nuestra seguridad y nuestro bienestar a cambio de que en la sociedad en que vivimos haya un cambio serio y radical (sí, sí, "radical" porque creemos que tiene que afectar a la "raíz" de los problemas).

El punto de inflexión en ese proceso ocurrió en enero de 2011, cuando contemplé por primera vez una agresión policial en la puerta del Sol, motivada porque yo y otros cuantos compañeros de mi sindicato estábamos gritando consignas contra el Pensionazo. Yo en aquel entonces mandé una carta a I. y a buena parte de mis mejores amigos de toda la vida. Casi nadie me respondió. S. sabe que llegué pálido a casa, que no pude volver a dormir en días, y que desde entonces nuestras vidas han sido totalmente distintas.

Desde entonces, ha habido discusiones largas, en muchas ocasiones muy tensas, con mis mejores amigos, y con mis familiares. También han nacido otras cuantas amistades (y familiares). Con mis amigos de siempre, todavía no ha habido desencuentros tan graves como para que nuestra relación se haya echado a perder, aunque sí es verdad que con unos pocos de mis mejores amigos la relación se ha enfriado bastante, precisamente porque consideran irreal o demagógico lo que yo les cuento que está pasando en las calles de Madrid.

Esta cuestión de salir del armario y empezar a airear nuestras ideas delante de nuestros seres queridos para nosotros ha sido un tema fundamental en estos últimos meses. Fue costoso que llegásemos a esa conclusión, pero ahora mismo nos parece importantísima. Nos sentíamos fatal hablando todo el rato de cosas que a nosotros ahora nos parecen más triviales que lo que está pasando en la calle. Que me corrija S. si me equivoco (también la pongo en copia de este mensaje), pero, desde hace meses, sentimos que no podemos estar en la calle participando en asambleas con gente (al principio) desconocida, gritando contra los desconocidos que nos gobiernan y enfrentándonos a los policías desconocidos que consideramos que están protegiendo a golpe de porrazo los intereses de los que más tienen, sin apelar y llevar ese mismo conflicto al entorno de nuestros seres queridos. Nos consideraríamos hipócritas si no lo hiciéramos. No nos parece que podamos seguir ocultando o disimulando todo lo que pensamos, y todo lo que hemos visto en estos meses, para así proteger la armonía de nuestras relaciones de amistad o cariño familiar. No podemos. Nos parecería una doble moral, que beneficia precisamente a quienes tienen el poder en este sistema político que nosotros consideramos, sin eufemismos, una dictadura. A esos dictadores que nos hacen la vida cada vez más difícil les conviene que nosotros no hablemos "a calzón quitado" de estas cosas. Ellos son los primeros interesados, y nosotros, al rehuir esas conversaciones, les estamos haciendo el caldo gordo.

I. viene a decir que ella no se enfrenta dialécticamente y rehúye ciertas conversaciones con su primo farmacéutico. A mí eso me parece sencillamente un error muy grave. Si de verdad queremos cambiar las cosas, debemos empezar por ahí. La gente está sumamente desinformada, y el escapar de nuestra obligación de informarles, aunque eso motive un conflicto verbal, es volvernos también un poco cómplices.

Es un trabajo arduo, doloroso, y desde luego es mejor hacerlo en persona, donde los ojos, las caras y los gestos cuentan y nos recuerdan que la persona que está delante es nuestro amigo o nuestra familia.

Al mismo tiempo, hay que recordar que esto sí es algo personal. No pasa nada porque sea algo personal. ¿Por qué tenemos tanto miedo a decir que esto es algo personal? Pues sí, es personal. Cuando los compañeros de trabajo de D. se dedican a atosigar a los inmigrates en cada parada de metro, en cada estación de autobús, llevándoselos cada dos por tres a las comisarías, y metiendo a algunos de ellos en esos centros de tortura que son los CIE, ¡pues claro que esto es algo personal! S. es una inmigrante, y yo he visto con mis propios ojos el CIE de Aluche. S. estuvo aquí trabajando y ganándose la vida con un permiso de residencia de estudiante. Eso, según la ley que ejecutan los compañeros de D., es motivo para dar con tus huesos en un CIE y ser deportado. O sea que mi lucha no es sólo por la gente inmigrante pobre (a los ricos no se los llevan), es también por S., por mi cuñado, por mis amigos del barrio. O sea que es algo personal, y creo que sí tengo derecho a preguntar a D., como amigo personal que es mío, por esas cosas.

Con vosotros, por el cariño que os tenemos, S. y yo decidimos simplemente mantener un poco de silencio. El tema era muy delicado, puesto que D. nos parece una grandísima persona y al mismo tiempo sabemos que trabaja para los mismos que, para nuestro estupor y vergüenza, nos están pegando en la calle, se están dedicando todos los días, como os contaba, a meter en coches patrulla y en centros de tortura (CIE) a nuestros vecinos.

El otro día, como os contábamos, decidimos no callarnos más y empezar a hablar seriamente de estas cosas con vosotros. Si eso es ser neurótico, ciego o rabioso, pues está bien. Yo sinceramente creo que simplemente se trata de ser buenos amigos, y ser humanos.

Ojalá que nuestra relación no se estropee por esa decisión que hemos tomado. Ojalá que podamos seguir hablando.

Yo personalmente tengo muchas ganas de hacerlo. No creo que me vaya la vida en ello, como dice I., pero tal vez sí un poco. Tengo muchas ganas de transmitiros ideas en las que creo profundamente y que considero importante discutir con vosotros: que la lucha contra las multinacionales que le han jodido un poco la vida a I., para que llegue a algo, tendrá que ser también en las calles. Que los votos, las firmas, me parece que sirven para poco. Es más, creo que perpetúan entre nosotros la idea de que vivimos en una democracia, algo que es absolutamente incierto.

Yo sé que vosotros sois mucho más que un policía y su compañera. Sois mis amigos, y por eso nos hemos decidido a contaros lo que nos está pasando. Las asambleas, las manifestaciones y, desgraciadamente, las carreras delante de unos tipos armados, son ya la parte fundamental de nuestra vida, y teníamos la necesidad de contároslo.

Yo soy mucho más que un anarquista y mi mujer una pobre inmigrante.

Un abrazo,


Favi


P.S. Os mando una foto que me ha hecho reír esta mañana, dentro de lo tristes que estamos por lo que está pasando en Valencia. A ver si os gusta y se rebaja un poco el tono de estos mensajes. En realidad, mira, os pega mucho...


http://yfrog.com/h4bj8nqj

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29 de febrero

Queridos I., D. y S.

Disculpad por la insistencia, pero no quería que os perdierais la crónica que envía J., un compañero de Brigadas Vecinales, sobre la salida que un grupillo de ese colectivo hizo el otro día por diferentes barrios de Madrid, para documentar las redadas racistas de la Policía Nacional.

Me parece muy importante que la leáis completa.

Si queréis más información sobre ese grupo (S. no creo que la necesite, puesto que salió con ellos unos cuantos meses), aquí tenéis su blog:

http://brigadasvecinales-ddhh.blogspot.com/

Por cierto, S. y yo vamos el jueves a Valladolid. Llegaremos como a las 9 o así. Si queréis hablar, vamos a vuestra casa o al lugar que digáis y charlamos un poco de estas cosas, y de nuestras vidas. Luego el viernes salimos para algún pueblo perdido.

Un abrazo,


Favila


Crónica 15/02/2012

Lavapiés

Nada más salir de la Plata nos encontramos en la esquina de la c/ san Lorenzo con dr. piga (osease, en el bar) un coche de la cnp y dos nacionales comprobando la documentación de un chico negro.

Decidimos ponernos los chalecos dentro del portal de la plata, el topo se alejó un poquito y nos acercamos al control, unas más atentas a lo que pasaba entre la poli y el chaval y otras repartiendo e informando cerquita.

Nada más ponernos delante del control, el chico se acerca y nos dice "tranquilas, no pasa nada, estoy bien, ¿tenéis fuego?", le damos fuego... "¿pero cómo que no pasa nada? te han pedido los papeles, si, pero tengo permiso de residencia, está todo bien... ¿que está todo bien?..."

A los dos minutos, ya comprobado el permiso del chico, los dos agentes se meten en el coche y se piran... El chico nos da las gracias y se va calle arriba...

Primera parada de hoy... la normalización de esto nos cabrea...

Mientras tanto, las compas que están informando mantienen dos conversaciones diferentes... la primera en la línea de "no me parecen mal los controles, a mi también me han pedido identificación alguna vez (…) en realidad nos pasa a todos (el vecino se autodefine como "pintillas" cuando era adolescente y achaca a esto el hecho de que la Poli lo identificara)" y continua "aquí cada uno se pelea por lo suyo, y ya esta" y la segunda más en nuestra línea, esta vez las chicas con las que hablan saben lo que son las redadas, son del barrio, conocen brigadas, etc, etc

Nos deschalecamos, ya que la brigada va a ser en oporto y nos vamos para la renfe. Al pasar por la plza dos coches de cnp en la parte de arriba... subimos a ver... parece que han entrado en el local de apuestas sportium (es de color rojo, no confundir con el victoria). El dispositivo es espectacular, coche en medio de la Palza, tapando una calle con las luces azules iluminando. Decidimos entrar dos, observar dos desde fuera y no ponernos el chaleco. Entramos a observar y vemos que el personal que está ahí pasando la tarde está atento a lo que hace la poli (bueno y a las dos blancas que no saben identificar y que acaban de entrar a no sabe qué...); parece que hay conversaciones más o menos fuertes (no entendemos) entre algunos de los hombres que están en el local y la poli en un momento se va contra uno de ellos y le dice "a este paso te voy a tener que pedir los papeles", el chaval le contesta algo así como "no estaba hablando contigo" y sigue su conversación con el chico con el que hablaba (de un lado al otro del local) inicialmente.

Total, que al poli le da por agarrar y zarandear al muchacho que pasa de él, le da un "chopo" en la gorra y empieza a gritarle...

Nuestra respuesta es quejarnos por esa actuación "eeehhh, pero qué haces, con más respeto!!" y nos gritan que nos callemos, que no tenemos ni puta idea y que no les molestemos en su trabajo...mientras tanto van sacando al chaval del local y casi todos los que están dentro salen también (ergo, nos volvemos transparentes y nos cuesta un poco salir, porque estamos atrapadas entre un montón de tíos supergrandes).

Ya en la calle, nos juntamos con las compas y confirmamos que ha sido una de las trabajadoras del local la que ha llamado a la poli por faltas de respeto, etc... bien, no es una redada racista (de hecho la chica dice "ya sabes que yo no suelo llamar a la poli, pero si me faltas al respeto si")

la situación se convierte en una especie rara de tira-afloja entre la poli y los chavales en cuestión... de nuevo parece que se conocen todos, como que está muy normalizada su relación... empieza nuestro dolor de barriga (asco de normalización!). Un poli dice "¿pero de verdad q no llevas ninguna documentación encima?" Le responden "no, no llevo nada, pero ya me conoces" y contesta "si, si, si yo te conozco a ti, y a todos, nos vemos mucho, pero si no tienes los papeles no tienes los papeles"

Decidimos irnos para oporto y en ese momento nos informa otro compa que nos espera allí de que hay mucha poli, samur, etc... va a tratar de enterrarse... apretamos el paso...

Oporto

S. espera al resto de la Brigada en Oporto.

“Mientras espero, veo que 2 samur, 6 motos de municipales, un cohce de municipales y un coche de nacionales montan la feria de San Isidro en General Ricardos.

Me acerco y dos chicos de unos 20 años están sacando toda la documentación rodeados de polis y dejándola sobre cubos de basura. Otro más joven está con una chica dolorida (hace gestos de dolor) junto a los nacionales y su coche. Intento pararme a observar pero un munipa me lo impide de malos modos: “Circule. Le he dicho que circule. No se lo pido por respeto a los policías, que ya sé que no nos tienen respeto, se lo pido por respeto a las personas retenidas” (o algo así). Me quedo como a 5 metros de la escena y la chica se queja a los polis de haberles pegado. Hablando por tf. con su madre cuenta que van a llevarse detenido a su hermano a comisaría (es menor) y: “nos han pegado”. Uno del SAMUR le está tratando y el poli nazional, chulesco, dice: “no pretenderás que hagamos gasto público de una ambulancia para llevarte al hospital. Si quieres, ve por tu cuenta”. La chica le recrimina al policía que está siendo grosero y éste suelta perlas del tipo “no deberías sentirte orgullosa de tu familia [están hablando del hermano pequeño y está responsabilizándola moralmente por la parte que le toca, luego seguirán previsiblemente con la madre]”.

Una señora de unos 50-60 años se para a mirar: “¡Circule, señora, circule!”, dice el mismo munipa. La señora se siente mal con el imperativo, camina unos metros, se da la vuelta y mirándome me dice: “Pero bueno, éste que se ha creído, circulo si me da la gana, ¿no te jode?, me da igual que sea policía, esto es público”.

Otra señora de acento dominicano me pregunta y yo hago lo mismo con ella. Me dice que “los policías han pegado a los chicos porque habían entrado a robar a los chinos”. Digo, “Pero no deberían pegar, ¿no?”, “Ya pero la policía hace su trabajo, bueno, la policía pega cuando hace, coge, lo hacen hasta cuando piden los papeles…”.

Hablo con otra vecina que se fuma un piti con su caña fuera del bar de al lado de la tienda de móviles regentada por señores chinos. Han animado su tarde, parece: “Por lo visto han entrado los chicos a la tienda, se conoce que a robar, y se han liado a tortazos con los chinos. Han salido y se han estado dando a guantazo limpio. Uno, el de blanco, le estaba dando en el suelo al chino, que le ha puesto la cara… Luego ha llegado la policía, ha tirado la moto, ¿ves la mancha de aceite en el suelo? Ha tirado la moto, ha saltado la valla y se ha abalanzado sobre el chico. Luego les han pegado los policías. La verdad es que es una pena, porque estos de la tienda son gente muy tranquila, llevan toda la vida aquí y nunca han dado problema alguno, y que vengan estos chicos…”.

En el vecineo en Oporto, como siempre en esta plaza, muchas ganas de hablar de la gente. Una mujer de unos 60 que dice “Hombre, pero habrá que controlar… Igual que nosotros tenemos DNI, pues el que no tenga papeles, tendrán que controlarlo: si nos controlan a unos que controlen a todos”.

Otra señora de unos 50: “Me parece muy bien lo que decís. Que estén haciendo estos controles con la cantidad de gentuza que anda suelta… [Vuelve al minuto] Oye, que me he ido corriendo porque perdía el bus, ya lo he perdido, pero que te he visto que te quedabas con cara de… Que digo que cuando decía gentuza me refería al Urdangarín y a toda esa panda de políticos corruptos”. En general muy buena acogida en Oporto –tanto de autóctonos como extranjeros- y mucha conversación en la calle en un espacio muy heterogéneo socialmente.

Un vecino autóctono y joven hablando con una Brigadista: "yo no estoy de acuerdo ni con unos ni con otros (…) pero si haces las cosas, las tienes que hacer bien…y habrá que controlar la inmigración ¿no? es para que no sea un problema, pues, claro, hay que poner control" (se refería a la baja eficiencia de los controles) "vamos, que cierto control sobre la inmigración me parece bien, pero es poco practico que lo hagan en la calle". También manifiesta estar en contra de los CIE´s, y que no sabia que encerraban a gente por no tener papeles, pensaba que solo internaban a "delincuentes"

Dos personas diferentes nos comentan que últimamente piden documentación desde el coche en las paradas de bus y uno de ellos añade que cada vez sus amigos tienen más miedo de ir a visitarle porque siempre hay controles en el barrio.

Un vecino español dice que el problema ya no tiene solución, que no había que haberles dejado entrar con la excusa del trabajo porque ahora ya están aquí o siguen viniendo y ya no hay trabajo y tampoco es cuestión de meterles en el CIE (no sabía lo que era y se lo explicamos).

Usera

El bicitopo decide marchar a Plaza Elíptica dado que en Oporto la cosa parecía estar tranquila. Una vez revisado el interior y salidas de Pza. Elíptica y después de comprobar que en Oporto todo seguía tranquilo, decide acercarse a Usera. Cuando llega al metro Usera, en la salida de C/ Amparo Usera donde habitualmente se ponen a vender empanadas, ve en un banco a 3 hombres de paisano hablando con una pareja de latinos jóvenes (sobre los 20 años si llegaba) y mientras aparca la bici ve como uno de los policías de paisano le devuelve un documento. A todo esto, un hombre mayor con capucha observa toda la escena, sólo y al lado, y mira desconfiadamente al bicitopo el cual deduce que es otro paisano. Los 3 secretas se van en un Peugueot gris del cual no consigue distinguir la matrícula y el viejo se queda pululando por allí y mirando bastante al bicitopo, que decide acercarse a los vendedores de empanadas para preguntar qué había pasado esa tarde allí. Nos dicen que hay controles todos los días en esa y en la otra salida de Usera, que llegan uno o dos coches de la policía y hasta que no llenan los coches no se marchan. El viejo encapuchado desaparece y al acercarse para hablar con la pareja joven que había sido identificada dicen que estaban tranquilamente en el banco hablando y que se acercaron los 3 tipos, muy educados, y les pidieron la documentación. Además añadieron que les pasa habitualmente. Sin acabar la conversación con los chavales, llega un coche de policía y dos agentes uniformados llegan a la salida del metro y empiezan a hablar “amistosamente” con los vendedores, muchos de los cuales no tienen papeles, pero temen más a la policía local porque son quienes les multan por vender en la calle. Comienza una escena surrealista en la cual los agentes no paran de hacer bromas y comentarios jocosos sin gracia con los vendedores, mientras fuman y hacen controles, demostrando una gran capacidad de coordinación motriz:

“Deberíais poneros a vender comida china, porque por aquí pasa mucho chino, que no sabéis vender”

“Cómo vengan los locales si que os vais a enterar. ¿De cuánto os ponen las multas?”

“las empanadas es imposible que estén calientes, cómo puede engañar a la gente de esa forma”

“eso qué es la mochila-termo?”

“Estáis gastando fuerzas para nada. ¿No veis que ahora no pasa nadie?”

Hay un chico bastante majo con el que luego hablamos que grabó la escena con su móvil y luego al ver a las Brigadas se puso en contacto y nos ha pasado los dos vídeos que grabó. La escena continúa siempre con la voz de fondo de una vendedora ofreciendo sus empanadas y asados, y mientras tanto, los policías piden la documentación selectivamente a personas de rasgos latinos y africanos. Siempre preguntando si tenían algún delito pendiente y esas cosas. Pasan muchas personas de rasgos asiáticos a los que nunca les piden la documentación, lo cual es llamativo. Por supuesto no le piden documentación a nadie de rasgos europeos. Uno de los vendedores no tiene al parecer los papeles y se lo van a llevar, pero les pide que esperen a que venga alguien a recoger el carro su mercancía (Min 1:50 y 2:25 del vídeo 1). El vendedor se queja de que le pase lo mismo todos los días, y les dice a los agentes que por qué no se dedican a perseguir delincuentes, que él no hacía nada malo a lo que los polis responden que “Más les cansa a ellos hacer esto” (Min. 4:05 vídeo 1). Uno de los polis se cruza de acera para pedir documentación a la gente que pudiera estar evitando pasar por el control (Min. 5:36 video 1). El vendedor que se van a llevar sigue vendiendo diciendo a la gente que pasa:

“Empanadas a 1 euro antes de que me lleven!” “Se van a perder mis empanadas que me van a llevar” (Min. 0:15 vídeo 2).

El policía le dice que “Haga una oferta de última hora” para vender algo antes de llevárselo detenido (Min. 0:25 vídeo 2)

Vendedor: “Ni con oferta me compran”

Policía “Y mira que estamos parando aquí gente” (Min. 1:20 video 2. Donde justo se ve al policía rubio diciendo esto y parando a una mujer para identificarla)

El mismo policía hace una broma de tipo ¿sexual? Diciendo que él “Sí que está caliente” y las vendedoras se ríen nerviosas ante tal muestra de seducción masculina tan jodidamente ridícula.

(Min. 2:10 vídeo 2).

A todo esto, han identificado en ese periodo de tiempo como a unas 20 personas de rasgos latinos y africanos siempre, obviando a los asiáticos que pasaban que eran bastantes, a lo mejor unos 10 durante este rato, y tienen a un chico negro retenido que luego será protagonista en el desenlace de este relato surrealista. Todos ellos salían o entraban al metro tranquilamente y por el vídeo se puede sentir el ambiente de distensión reinante, bastante lejos del que habría su hubiera sucedido un delito que creara grave alarma social.

Llega la Brigada con los chalecos puestos y comienzan a documentar. Los polis tuercen un poco el gesto pero pasan olímpicamente de las Brigadas. Finalmente viene una mujer a recoger el carrito de las empanadas del vendedor que se van a llevar. Como tiene miedo, dice que no quiere acercarse al control (suponemos que no tendría papeles en regla) así que el vendedor le pide permiso al policía gañán de las bromas para ir al final de la calle a dejarle el carrito.

Policía: “Pero dile que venga que no le vamos a hacer nada”

Al final ceden y le dejan ir a dejar el carro, bajo la mirada del agente seductor, que mientras se fuma otro pitillo. Al volver, el vendedor bromea:

V: “Mira que me voy corriendo y no me coges” riendo

P: “Anda que no te cojo”

V: “No porque usted fuma mucho y no me cogería”

P: “Bueno, ya no fumo tanto” y le cogen y se lo llevan al coche entre risas junto con el chico negro. Al final la cosa se retrasa porque los polis están buscando más gente para llenar el coche y el vendedor les increpa a los polis en tono jocoso diciendo “Venga! Llevadme ya! Ahora no tenéis prisa?” No se interlocuta con la policía, que se marchan con los dos detenidos.

Justo cuando está arrancando el coche llega una chica joven madrileña corriendo y gritando para que pararan el coche, cosa que no consigue. Se queda ahí con cara de mala ostia y los 2 topos se acercan a ella para preguntarle. Después de un momento inicial de shock en el que la chica se piensa que somos maderos, comenzamos a dialogar y nos cuenta que el chico negro es su novio, que se habían casado hace poco y nos comenta su historia. Dice que es inaguantable, que prácticamente se casó con él para no tener problemas legales, y que ni con esas se libran del acoso policial. Que no pueden quedar en el barrio (suponemos que es su barrio) porque siempre hay controles y siempre le paran y algún comentario más sobre el racismo de la policía. También nos sorprende la naturalidad con que cuenta todo, lo tiene interiorizado como una opción/faena casi cotidiana, como si tuviera asumido que estas cosas le van a pasar siempre por casarse con un negro. Nos quedamos su contacto y le damos información sobre las brigadas, lo cual agradece bastante. Llama a su novio por teléfono para preguntar a qué comisaría le llevan y le dice “Pásame con los policías que quiero hablar con ellos” a lo que él responde que no puede. Le damos las señas para llegar a la comisaría de Aluche y nos despedimos de ella.

En un periodo de tiempo de 10 minutos aparece otra furgoneta de la policía nacional que aparca y de la que se bajan otros dos nacionales uniformados para continuar haciendo controles, en lo que parecía un cambio de turno y que nos preocupa mucho porque da la sensación de que en Usera están constantemente viniendo al metro a llenar coches dirección Aluche, sin apenas margen de tiempo y sin nadie haber percibido que se hubiera cometido ningún delito, la calle estaba tranquila.

Después comentaríamos en la ronda de emociones la necesidad de hacer el taller en la Osera para que salga alguna brigada fija por allí.

En el segundo control paran a personas de rasgos latinos, no a personas de rasgos orientales. Una chica china (presumiblemente) sube las escaleras y les saluda con muy buen rollo “¡Hola!”. (Hipótesis sobre el posible pacto tácito o explícito entre admón.. y asociaciones de comerciantes chinos que dinamizan la economía neoliberal madrileña).

Dos polis muy anchos y toscos, serios, nos dicen al cuestionarles: “¿Cómo? Yo no tengo por qué decirle nada a usted. Tenemos nuestros motivos”. Tras bajar y observarles en el metro, donde identifican a 3 personas más, bromean con el segurata de rostro latino (“son de los derechos humanos”; ¿y qué hacen?; nada, observar”) y con el trabajador de metro (que antes ha dicho algo así como “niñatos”). Deciden irse, en parte por aburrimiento, en parte por la presión naranja, y se despiden con una sonrisa irónica y estúpida: “nos vamos a Legazpi, por si nos queréis seguir”.

Esta nueva pareja de polis son más bordes y cuando se interlocuta con ellos, responden que “No tienen porque darnos información de lo que están haciendo”. Además como bajan al interior de la estación el otro topo aprovecha para sacar info a los empleados del metro, los cuales hacen comentarios referentes a las Brigadas del tipo “Esos son unos payasos. Que sabrán esos niñatos lo que son los derechos?” y comentarios despectivos sobre nuestra presencia allí, y como que estaban muy contentos con la constante presencia policial en esa estación de metro "porque la Policía esta para controlar" "si es que hacen falta para que haya seguridad, y estos siempre vienen sin saber lo que ha pasado antes".

Siguen identificando a más gente, como 10 personas, todas negras o latinas además de un chaval con rastas que salía también del metro. Finalmente, después de unos 10 minutos, se montan en la furgoneta y se marchan sin detenidos.

La Brigada se marcha a un bar cercano, cada una con sensaciones como impotencia, rabia, sentimiento de culpa entre otras, y la ronda de emociones hacemos una cronología de lo que ha ocurrido y decidimos hacer una crónica por partes para narrar todo lo que habíamos visto en los 3 barrios donde habíamos estado.

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jueves, 22 de marzo de 2012

Conversaciones con un periodista

21 de marzo

Hola, E.,

Soy J. A., un periodista de El País. Me ha paso tu correo I. A., del Diagonal, que es amigo mío.

Te escribo porque estoy preparando un reportaje sobre los conflictos que están produciéndose en los últimos tiempos en Lavapiés entre policía y vecinos. Quisiera describir con cierto detenimiento el clima que se ha generado en el barrio, sobre todo a partir de la proliferación de redadas los últimos tiempos.

Sé que tú te viste envuelto en uno de estos enfrentamientos hace pocos días. Soy consciente de que los artículos que hemos escrito al respecto no han sido demasiado afortunados.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/17/madrid/1331983193_329008.html

Ya he tenido que dar explicaciones a varias personas con las que he hablado del asunto. Si quieres podemos discutirlo, pero te aseguro que mis intenciones van en otra dirección.

Te dejo mi teléfono: ___________. Si quieres, puedes darme el tuyo y te llamo yo, o podemos vernos cuando te venga bien, que también vivo por la zona.

Muchas gracias. j

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Estimado A.,

Te agradezco mucho tu interés. En realidad, ya conocía tu nombre y tu apellido por los correos que estás mandando al Grupo de Comunicación de la Asamblea Popular de Lavapiés.

Desgraciadamente, y a pesar de que el contacto te lo haya dado un compañero mío de sindicato, no estoy dispuesto a colaborar contigo ni con tu diario. Sé perfectamente quiénes son sus dueños y los intereses que les mueven. Esos intereses entiendo que son diametralmente opuestos a los míos y a los de mis vecinos migrantes, gente humillada, perseguida y violentada a diario por una policía cada vez más racista y más salvaje.

Espero que tengas suerte encontrando a gente que te ayude a escribir tu reportaje. Yo, el día que decidas abandonar ese trabajo y unirte a los que luchamos por un periodismo independiente y digno, síntoma de una sociedad más justa, te recibiré con los brazos abiertos y colaboraré a tu lado, como compañero. Mientras intentes poner parches a algo imparcheable, siento decirte que no voy a poder estar contigo.


Te mando un saludo,

E.F.

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Hola, E.,
ante todo, muchas gracias por responder a mi correo. Comprendo perfectamente tus motivos para no colaborar conmigo ni con mi diario y no tengo absolutamente nada que reprocharte por ello. De hecho, te animo a que sigas defendiendo vigorosamente tus ideas.
Dicho esto, no era necesario que me obsequiases con este sermón. No me hace falta que me mires por encima del hombro ni que me hables con condescendencia sobre mi forma de vida o mi trabajo. Yo decido los parches que me voy a dedicar a poner.
Un saludo.

J.

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Querido J.,

Yo no te he obsequiado ningún sermón. Te he expresado mis ideas, tan simple y llanamente como he sabido.

Yo los parches hoy los estoy poniendo todavía en las heridas y magulladuras de mi cuerpo, y en los planes que tenía previstos para mi vida, que seguramente se verán modificados para siempre cuando me condenen por un delito que no cometí, basado en pruebas falsas jaleadas por tus compañeros de redacción, a sabiendas de que ponían en riesgo la integridad física y el futuro de otras personas como yo.

Yo no tengo constumbre de mirar a nadie por encima del hombro ni de hablar a la gente con condescendencia, puedes creerme.

Intento estar informado, llamar a las cosas por su nombre, y reclamar a los demás lo mismo que, a diario, me reclamo a mí mismo: dignidad.

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E.,
no pretendo enredarme en ninguna controversia contigo. Por diversas razones: primero porque comprendo que tu situación es complicada, estás viviendo un trance muy desagradable y es cierto que desde mi periódico no te lo hemos puesto precisamente más fácil. Segundo, porque te he escrito pidiéndote colaboración: tienes todo el derecho del mundo a negármela y yo no puedo más que agradecerte que me hayas respondido. Tercero, porque es un amigo el que me ha pasado tu contacto. Y cuarto, porque realmente siento simpatía por lo que me cuentas y piensas.
Todo esto no significa que haya dejado de pensar que hay una frontera entre expresar las propias convicciones y dar una lección. Pese a ello, preferiría que te quedases con la idea anteriormente expuesta: llama a las cosas por el nombre que mejor te parezca y reclámame toda la dignidad que creas que necesito que me reclamen; alinéame con quien tengas que alinearme. Haz lo que creas más oportuno: yo te seguiré deseando que todo vaya bien y que las consecuencias de esta injusta experiencia terminen siendo lo menos dramáticas posible.
Un saludo. j

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25 de marzo

Este es el artículo, E.
Un saludo. j.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/24/madrid/1332620862_892703.html

jueves, 8 de marzo de 2012

Micromachism

Hola,

Me parece un error, A., ese artículo. Me parece que es otra vez lo mismo, porque se vuelve a equiparar el sexismo gramatical (el uso de sufijos masculinos plurales como sufijos no marcados en cuanto al género) con el sexismo léxico.

http://redmujeresperiodistas.wordpress.com/2012/03/05/sexismo-y-lenguaje-palabras-que-crean-realidades/

A mí me parece fundamental acabar con ese sexismo que afecta al significado de las palabras, además creo que es totalmente posible. Dejar de decir "esto es un coñazo", "tu puta madre", "la cagamos", o "la Kirchner", o quitar acepciones cavernícolas como la que se menciona de "gozar" en el diccionario de la RAE creo que es una obligación de todos.

Pero querer cambiar los rasgos gramaticales machistas que están fosilizados en nuestra lengua a mí me resulta un delirio. Pretender decir "A. ha venida a la asamblea" en vez de "A. ha venido a la asamblea", decir "lo buena y lo mala de una cosa" en vez de "lo bueno y lo malo de una cosa", es exactamente lo mismo que pretender decir "los trabajadores y las trabajadoras" en vez de "los trabajadores" a secas. En esos tres casos se quiere cambiar el uso del masculino como rasgo no marcado en cuanto al género, o sea como rasgo neutro que incluye al femenino.

Desde luego, el hecho de que digamos "los trabajadores" para referirnos también a "las trabajadoras" es una prueba de lo machista que es nuestra lengua. Porque nuestra lengua es en sí machista, y todos los procesos de evolución desde el latín han sido asquerosamente machistas, de hecho mucho más que la mayoría de las lenguas romances. Pero yo creo que no se puede cambiar si queremos seguir comunicándonos en ese idioma.

Fíjate, acabo de decir "seguir comunicándonos". El gerundio en castellano también acaba en masculino "-o", y viene de una antigua forma personal en latín, que concordaba con el sujeto. Es absolutamente injusto que la terminación de los gerundios en nuestro idioma sea siempre en "-o". Es una mierda que tú tengas que decir "estoy saltando, gritando y pensando". Deberías decir estoy "saltanda" ya que eres mujer (en latín, si no recuerdo mal, se decía "A. assultanda est"). Además, deberíamos decir "saltande" o "saltandu" en el caso de que los sujetos no se identifiquen con ninguno de esos dos géneros. Incluso habría que pensar en un "saltandi" para hacer justicia a las personas transgénero. Pero yo creo que es imposible hacer eso.

Es imposible hacer esa/esu/ese/esi.

Porque no nos entenderíamos, ni nos conseguiríamos leer los unos a los otros.

El problema de todo este debate creo que está en no saber diferenciar entre lo que tiene que ver con el significado de las palabras y lo que tiene que ver con lo gramatical, o sea con el código, con el funcionamiento en sí de la lengua. Lo gramatical en un momento fue semántico, pero cuando se queda fosilizado en la lengua es imposible devolverlo a la vida. Lo semántico sí, eso está siempre vivo y tenemos el deber de modificarlo. Pero lo otro sería como romper la radio y cagarse en Marconi porque los programas que hay en todas las cadenas son una mierda.

Te paso el artículo del puto Ignacio Bosque que ha levantado toda la polémica esta. Ignacio Bosque, como todos los filólogos de renombre, es un fachendoso de mucho cuidado. En su artículo se le ve el plumero mil veces. Se le ve lo patriarcal, lo autoritario, lo jerárquico, lo corporativista. Tiene todos los defectos el bendito. Y además no se atreve a reconocer una cosa fundamental, que tampoco reconocen del todo los que reclaman el "lenguaje inclusivo": que el castellano es machista hasta la médula.

Pero alguna de las cosas más técnicas que menciona son verdades como puños...

Ay, mira, otro micromachismo en castellano.

Fíjate las derivaciones de "puño".

De "puño" sale "puñeta", en femenino, que significa 'masturbación'. A la gente le mandan a hacer puñetas, siempre en femenino, y le importan una "puñeta" ciertas cosas, en femenino también.

En cambio de "puñeta", sale "puñetazo", que no tiene ninguna connotación así demasiado negativa. De hecho, "dar un puñetazo" en la mesa a veces es guay.

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html

En definitiva, es una pena que a los que defendemos que se mantengan los sustantivos de persona en masculino plural como términos inclusivos ("los trabajadores vamos juntos a la huelga") nos cataloguen directamente como "conservadores". Al contrario, los "conservadores" sois los que pensáis que esta lengua que habláis es todavía "reformable".

Bah, qué sé yo. Seguiremos pensándola.

Je via sano! ('salud' en esperanto),

E.F.


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Yo pienso que no esta de mas, decir los trabajadores y las trabajadoras, y utilizar las dos visiones de los substantivos que tengan femenino....y utilizar mas el femenino cuando cuando nos referimos a personas, por ejemplo "nosotras queremos tal y cual" aunque quien hable sea un hombre... para así visibilizar, recordar que también existen las mujeres, que falta hace...
en cambio, feminizar las formas verbales como "venida" o caso de estos, me parece ya un sobre esfuerzo sin tanto sentido....

C.
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Estoy de acuerdo con C., los extremos suelen no ser buenos.. Podemos utilizar el lenguaje adecuadamente, sin llevarlo a los extremos q mencionas q son absurdos y creo q ninguno quiere llegar hasta allí.. Hay que utilizarlo de forma inclusiva, de verdad Ernesto, no pasa nada si hablamos d personas, por ejemplo..."Nosotras estamos de acuerdo en seguir defendiendo los derechos de las personas migrantes!" Es inclusivo y no estoy llevando nuestro idioma a un desastre..
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Buena, pues haced la que os dé la gana. A mí me lo suda.

Pero en realidad era alga muy sencilla de entender. El problema está en emplear los sufijos del género gramatical masculino como formas no marcadas en cuanta al género. Ese empleo de las terminaciones del masculino no sóla afecta a los sustantivos de persona y a los pronombres personales. Es muy rara que no os deis cuenta de ella. Yo me estoy desesperanda con vosotras, tías. Afecta a un montón más de cosas de nuestro idioma, de nuestra sintaxis, de nuestro léxico y de nuestra toda, y son consecuencia exactamente del mismo fenómeno lingüístico.

No tiene sentido que nos fijemos solamente en los pronombres personales y en los sustantivos referidos a personas, y como mucha en los adjetivos que ponemos a su lado para acompañarlos. Resulta un poco tonta y un poco infantil que, como hablantas, nos identifiquemos con unas palabras sí, y con otras no. Así, vuestra actitud se vuelve absolutamente discriminatoria hacia los pobres adverbios, o los pobres participios, y los gerundios, y las estructuras sintácticas y giros léxicos de nuestro vocabulario, que están afectadas por el mismísimo problemón. Y me da mucha rabia que no me creáis, o que no me sepa yo explicar. ¿No os dais cuenta de que es exactamente la misma en el caso que vosotras planteáis, relacionado con los sustantivos de persona, que en el que estaba dicienda yo, relacionado con participios, adverbios, etc.? Joder, tenéis que creerme, es exactamente la misma situación. Que no soy como el gilipollas de Ignacio Bosque, que va por ahí de erudito y de patriarca de la lengua, pero me he pasada diez años de mi vida estudianda esta mierda. ¡Cojones!

Que me diga: ¡Coño!

Que me diga: ¡Me cago en dios!

Que me diga: ¡Me cago en diosa!

Que me diga: ¡Joder!


ĝis revido.
1 kiso,


E.F.

lunes, 5 de marzo de 2012

El fraude

Enhorabuena a los 39 millones de rusos que no fueron a votar ayer. Incluso si los resultados fueran ciertos, serían sólo 5 millones menos que los votantes del fascista Putin, y por lo tanto constituirían la segunda fuerza política del país. Si a esos 39 millones les sumamos otros 11 millones de inmigrantes legales (armenios, uzbecos, kirguicios, tayikos, etc.), sin derecho a votar aunque quisieran, y otros 4 millones de inmigrantes ilegales, también procedentes principalmente de las antiguas repúblicas soviéticas, hablaríamos de 55 millones de seres humanos que viven en Rusia y a los que nadie ha preguntado en qué tipo de sociedad quieren vivir. Si estos 55 millones de personas empezaran a salir a la calle en las manifestaciones preparadas a partir de esta tarde por los líderes de los partidos opositores a Putin, quizá nos daríamos cuenta por fin de las dimensiones del fraude.

http://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_Russia

http://en.wikipedia.org/wiki/Russian_presidential_election,_2012

jueves, 23 de febrero de 2012

Los cuentos chinos, las bolas de acero

Anteayer era miércoles, 21 de febrero de 2012. Anteayer irrumpió por las calles del centro de Madrid una potente manifestación no legalizada para repudiar la violencia de la Policía Nacional contra los estudiantes en la ciudad de Valencia. Por primera vez desde hace ya ni se sabe cuántas semanas, el número de los manifestantes, las circunstancias previas y, sobre todo, la rabia que demostrábamos sobre el asfalto, hizo que los antidisturbios prefirieran no reprimirnos. Ayer hacía ya casi nueve meses que se había concebido la revolución de Madrid, bajo un imprescindible principio de Arquímedes distorsionado: el volumen de la gente de nuestro cuerpo que hoy ha venido aquí a acampar o a manifestarse recibirá un empuje de abajo hacia arriba que le hará mañana el doble, o el triple, o diez veces más grande que el volumen de la gente que la policía se atreva a reprimir, apalear, o desaloje.

En realidad, ayer faltaba ya muy poco para el primer aniversario de la manifestación del colectivo “Juventud sin futuro”, que dio el pistoletazo de salida a las multitudinarias movilizaciones de la pasada primavera en Madrid. La emotividad del ambiente anoche en la plaza de Sol era exactamente el mismo del de aquella tarde del 7 de abril enfrente del museo Reina Sofía.

Muchos, a día de hoy, se reirán descarados al escuchar que alguien todavía llama “revolución” a ese movimiento fundamentalmente ciudadanista que se dio en llamar a sí mismo 15-M. Muchos, incluido este humilde redactor, se han sonrojado en más de una ocasión cuando le hemos puesto el nombre de “Spanish Revolution” a nuestras cachazudas acampadas, o de “Tahrir” o de “Kasba” a nuestras plazas de cemento concreto. Cuando el símbolo que nos une en nuestra red estos días responde a la etiqueta de #primaveravalenciana, algunos nos sentimos un poco ofuscados, dudamos de si seremos honestos o si, por el contrario, se nos estará yendo toda la fuerza por donde los peces dicen que se mueren.

Pero lo cierto es que hay una realidad esperanzadora que hace especial al Movimiento 15-M en Madrid, en su relación con el mundo. Cuando vemos imágenes del Argentinazo en 2001, o de las protestas en Teherán en mayo de 2009, o las de la primavera recurrente que brota en El Cairo cada dos o tres semanas, sentimos que lo que allí había era un montón de gente desarmada cuya única estructura era la rabia. En Madrid en cambio la estructura ha sido antes que la rabia. En estos nueve meses se ha configurado una intrincada red de asambleas barriales e interbarriales, con sus respectivos grupos de trabajo y comisiones que también se relacionan entre sí en el nivel barrial e interbarrial, y con su asamblea madre, la Asamblea Popular de Barrios y Pueblos de Madrid, la A.P.M., que todavía convive con la A.G.Sol, la asamblea general de cuando aún dormíamos en nuestra plaza del centro.

Todas estas asambleas siguen viviendo hoy día, y en estos nueve meses han fortalecido mucho su cascarón, que no sus entrañas. Existen, están ahí, aunque es muy cierto que, por falta de personal durante el invierno, no han podido sacar adelante con éxito muchas de sus propuestas de movilizaciones. Ni siquiera, algunas semanas, han logrado constituirse. Pero si las nuevas oleadas de gente airada que salga a la calle en las próximas semanas o meses saben canalizarse hacia esta estructura ya creada (y no caer en las garras de los sindicatos traidores, por ejemplo), si la rabia va en aumento, el hecho de haber sabido fortalecer y mantener esa estructura habrá sido algo crucial. Con el esqueleto ya hecho, sólo nos falta el músculo y la víscera para convertirnos en un verdadero cuerpo revolucionario. El poder de cambio real en esta ciudad, el potencial del 15-M madrileño, se multiplica exponencialmente con una organización sólida a nuestras espaldas. Porque no es lo mismo salir a la calle a derrotar un gobierno, para que después se ponga otro, que salir a la calle con una alternativa política, organizada, precocinada y encima simpática a la mayoría de la población.

Del potencial revolucionario de esta magnífica estructura asamblearia no son conscientes muchos agoreros, que en algún momento colaboraron y fueron amables con el 15-M, y que desde hace meses andan por ahí prediciendo su muerte. En general, si hacen eso, es porque ya no están dentro. Los unos porque pertenecen a colectivos y organizaciones que se dicen revolucionarias y, por coherencia, han preferido replegarse a trabajar en sus covachas a seguir entregando sus esfuerzos a esos españoletes aburguesados que, en asambleas y manifestaciones, todavía siguen reproduciendo obscenamente los eslóganes más putrefactos de los políticos liberales. Los otros que han desaparecido del Movimiento quizá sean los más numerosos: son los miembros de una clase social desclasada cuyo único objetivo al acercarse a las asambleas del 15-M fue que por fin, por una vez en su vida, más de cuatro personas a la vez escuchasen algo que en la intimidad se les había ocurrido. Buscaban en las asambleas los amigos con quien tomar el vermú los domingos o las cañas entresemana, mientras hacían como que hacían algo por una causa socialmente regeneradora. Cuando vieron que muchos de los que íbamos quedando en realidad teníamos ganas de revolver, como un calcetín, el mundo, tuvieron que irse sin escándalo.

Si lo miramos bien, no es trivial ninguna de las respectivas causas de los que, quizá hasta anteayer día 21 de febrero de 2011, se han ido apartando del 15-M. Porque ser de corazón revolucionario y avergonzarse de compartir tu tiempo con seres humanos obsesionados con su inmerecido estado de bienestar es tan legítimo, tan potente y tan humano como ser un burgués acomodado que, habiéndose dado cuenta ya de lo solo que uno vive en estas ciudades descarnadas por el capitalismo y el consumo, se retira a seguir disfrutando, mientras duren, de los pocos privilegios que injustamente le han sido otorgados por nacer aquí en vez de en ningún otro sitio.

Lo que sí me parece criticable es que ambos grupos humanos “ex-15-M” (los rebeldes y los acomodados) anden por ahí prediciendo, medio golosos, nuestro fenecimiento. Ponen así en bandeja toda nuestra fuerza a organizaciones reaccionarias, como CCOO o UGT, o sus brazos políticos IU o PSOE, carroñeros que se alimentarán de nuestra carne muerta, previamente reblandecida por los palos.

En fin, la importancia de lo vivido hace dos noches por las calles del centro de Madrid se puede calibrar por el tono del artículo que un mercenario de la comunicación como F. Javier Barroso publicó enseguida en la hoja parroquial de El País. Volvemos a las andadas de la noche del 15 de mayo de 2011 o de la noche del 7 de abril. Desde los medios de comunicación hegemónicos (los “progres” y los “fachendosos”, que son propiedad de los mismos) vuelven a intentar mandarnos al averno de los “radicales”. Con ese sambenito intentan, como si nada hubiera pasado en todo un año, volver a significarnos. Eso quiere decir, obviamente, que les damos miedo, que caminamos.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/02/21/madrid/1329852406_326713.html

Fíjense en la primera oración del primer titular, antes de la entradilla. En realidad, es la primera información que se transmite en todo el artículo: “Los manifestantes insultan a la policía”. Es la misma aserción con la que se cierra la parte de la crónica dedicada a Madrid: "Los concentrados han insultado (sic) los agentes de policía y, poco a poco, se han ido disolviendo."

¿Por qué esa obsesión con nuestros insultos? ¿Por qué, para ser ecuánimes, no se mencionan en ningún momento los dos amagos serios de carga policial con que los policías de las UIP nos insultaron a los manifestantes anoche, y que, como respuesta, motivaron nuestras dos mejores arreciadas de cánticos? ¿Por qué no se cuenta que los antidisturbios sacaron en dos ocasiones sus escopetas Franchi Modelo SPS 350 que sirven para lanzar pelotas de goma, y que amenazaron con ellas a personas que estaban cantando a menos de tres metros de ellos? ¿Es que eso no representa un insulto? ¿No es información relevante para el periodista?

Y en todo caso, ya que el redactor siente especial fijación por nuestros insultos, ¿por qué no reproduce y analiza un poco su contenido?

Pues bien, tendremos que ser otros, que no hemos estudiado periodismo y que no estamos dispuestos a ser esclavos en esta vida, los que se lo contemos.

El contenido de los tres insultos que más corearon los manifestantes contra las fuerzas del orden hace dos noches en Sol fueron: “¡Qué valientes, pegando a adolescentes!”, “¡Antes eran grises, ahora son azules!” y “¡Vuestra coca no la pagamos!”

Reproducir nuestras tres consignas más insultantes del otro día supone provocar un ejercicio de reflexión en el lector que el redactor, servil con quienes le pagan, no está dispuesto a que la gente haga. Alguien desde su butaca en la empresa, fumando un puro, tiene miedo de que la gente empiece a pensar que los que nos manifestamos ayer en solidaridad con los heridos y detenidos en Valencia no somos tan descerebrados como para no saber usar la ironía, disponemos de cierta memoria histórica, y encima tenemos la suficiente experiencia en la vida como para darnos cuenta de que no son normales los ojos como platos y los rictus crispados con que los antidisturbios salen de las furgonetas cuando les ordenan apalearnos. Estamos seguros de que esas caras, esos gestos, y esa brutalidad con que acometen incluso a menores de edad, se deben a que alguien, quizás un mando procedente de otra época, les proporciona un alcaloide ilegal a precios fuera del mercado.

Además, en el cuerpo de la crónica publicada por F. Javier Barroso en El País hay otras cuantas mentiras, que en principio parecen insignificantes, casi fruto del despiste, pero que a mí por lo menos no me lo parecen tanto.

En el segundo párrafo, después de haber contado cómo los 3.000 manifestantes (¿3.000?) salieron de Sol y bajaron cortando la Gran Vía, dice: "enfrente del Ayuntamiento les esperaban varios vehículos policiales que les han obligado a desviarse hacia Colón." Ésa es una mentirijilla: nadie nos obligó a desviarnos a ningún lado. Éramos muchos, con bastante rabia, y las imágenes de la enorme manifestación de aquella misma tarde en Valencia habían circulado lo suficiente a esas horas como para que
la policía y sus jefes prefirieran no hacer absolutamente nada, no fuera a ser que al día siguiente nos juntáramos el doble de gente.

Y en el tercer párrafo viene lo más grave: "En algunos momentos el ambiente se ha caldeado con esporádicos lanzamientos de objetos contra el edificio del PP, entre ellos alguna bola de acero." Esto es absolutamente falso. Pueden creerme: nadie en esa primera fila había sido tan precavido de traerse de casa unas relucientes bolas de acero que lanzarles a los policías. Bolas, así sin más, son las que hay que tener para poner en riesgo con mentiras la vida y la integridad física de varios miles de jóvenes bien educados, comprometidos y valientes. Bolas, así sin más, son las que los periodistas como F. Javier Barroso seguirán estando obligados por sus jefes a meter en sus artículos, mientras que ellos mismos no se organicen en sus lugares de trabajo, se planten y luchen por defender su código deontológico.

Al fin y al cabo, este asunto de las pelotas de acero nos remite directamente a hace un año, y en el fondo nos convoca a la esperanza. En la crónica que el pasado 7 de abril de 2011 publicaron los redactores precarios de El País J.D. Quesada, I. Santaeulalia y M. Garijo, después de la exitosa manifestación de “Juventud sin Futuro”, también se nos tachaba de “manifestantes descontrolados”. Esto simplemente nos hace pensar que alguien está temblando entre las bambalinas del poder, porque la historia del año pasado va a volver a repetirse en Madrid en menos que canta un gallo, y encima en condiciones más favorables para los que de verdad queremos acabar con este sistema tirano y construir algo que de verdad sea nuevo:

La manifestación de 'Juventud Sin Futuro' acaba en bronca

Más de dos mil personas se manifiestan contra la precariedad, el paro y la privatización de la educación. Unos 300 manifestantes, fuera de control, cortan el tráfico en Atocha y Paseo del Prado.

http://elpais.com/elpais/2011/04/07/actualidad/1302164220_850215.html


Se abre el telón. Unos hombres grises, fumando cigarros puros en sus despachos, vuelven a soñar con hordas invasoras de muchachos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¡PAS!

Hola, compas,

Os informo un poco a matacaballo de lo que está pasando en la Carlos III. Ojalá desde las otras universidades podáis contar un poco lo que se cuece. Mejor dicho, creo que deberíamos tener asamblea de la sección este fin de semana para poner en común informaciones y pensar estrategias. Yo personalmente me siento a veces desbordado por lo acontecimientos y me da miedo meter la pataza en cualquier momento, así que lo agradecería mucho.

Ayer volvió a haber una asamblea bien grande en el campus de Leganés de la UC3M, con presencia mayoritaria de trabajadores PAS (unos 400 seríamos otra vez). La sala elegida para el evento era considerablemente más pequeña y sin micrófonos. Me acordé de que, en las asambleas de los profes de secundaria, CCOO solía hacer eso mismo: poner una sala de mierda, cuando la asamblea estaba creciendo y se le empezaba a subir a las barbas. Aunque quizá fuera una simple casualidad.

Sin embargo, la asamblea se hizo. No era demasiado ortodoxa, pero fue asamblea. El delegado de CGT (que ganó las últimas elecciones de PDI) se puso de gran jefe moderador y, aunque no hubo orden del día ni nada, consiguió desplazar y amohinar a los delegados de CCOO y UGT, unos pobres hombre viejunos que no son ni la mitad de guapos ni lampiños que él. Los secretarios del Servicio de Investigación que se pusieron cerca de mí en la última fila llegaron hablando de los carteles de CNT que había pegados por el campus. Decían, en ese tono de broma que resulta serio en la boca de los administrativos de carrera: "Ahora sí se armó la de dios. Vamos a las barricadas". Algo dijeron también de la anarquía, y luego se pusieron a hablar de un juego de ordenador en términos que desconozco.

Empezó la asamblea. Unos delegados de CCOO y UGT informaron de la reunión que acababan de tener con el rector. Luego el gran jefe guapo de CGT abrió un turno de palabra, sin más. Salieron cosas de lo más variopinto, como es obvio en una asamblea sin orden del día. Pero pronto intervinieron un par de chavales de Tomalafacultad y contaron las cosas que habíamos aprobado en nuestra asamblea anterior, especialmente las que tenían que ver con el método asambleario y con el apoyo de los estudiantes al PAS en este conflicto. Yo me acuerdo sobre todo de mi intervención, mal está que yo lo diga, que fue francamente emotiva (sobre todo para mí) y de la que creo que estaríais muy orgullosos también vosotros. Dije que me preocupaba que unos señores que no conocía de nada viniesen de una reunión con el rector sin habernos preguntado antes a nosotros, los miembros de esa asamblea, qué queríamos negociar. Dije que esos señores pertenecían a una organización vertical y, aunque fueran excelentes personas y compañeros, acabarían siempre haciendo lo que sus jefes les dijeran y pasando por encima de las opiniones nuestras. Hice dos propuestas: que continuásemos con nuestras movilizaciones hasta que el rector retirase cautelarmente, y en virtud de las leyes que protegen la autonomía universitaria (que sigo desnociendo), las medidas de ajuste contra el PAS; y que a las próximas reuniones entre sindicalistas y el equipo rector de la universidad acudiesen como observadores trabajadores de nuestra asamblea sin filiación sindical, que saliesen voluntarios ahí mismo.

El delegado de UGT se levantó enfurecido y me gritó (literalmente) que me identificase. Yo dije que trabajaba en el campus de Getafe como gestor de proyectos de investigación, callé como perro mi militancia (Durruti me perdone) y le pedí también a él que se identificase, porque tampoco yo le conocía ni le había visto más que una vez. No se identificó. Y en vista de la situación el moderador decidió seguir con el turno de palabra, pasándose por el forro mis propuestas. Al menos, una secretaria rubia de avanzada edad vino hasta mi lugar y me dio una palmadita en la espalda. Me dijo al oído: "Tú no te achantes". En lo que quedó de asamblea, no volví a decir ni una palabra más.

En definitiva, a medida que pasó el tiempo la asamblea se les fue escapando de las manos a los organizadores. Desde luego, no hubo el desmadre que había visto en aquellas asambleas de los profes de secundaria. La gente estuvo muy atenta hasta el final y se consiguieron aprobar (por votación, claro) varias cosas, que yo recuerde: una de ellas es una concentración mañana a las 11.30-12 frente al rectorado. La concentración será en la puerta del edificio con motivo de la reunión de los rectores de la CRUMA, estaba organizada de antemano por las secciones de universidad de CCOO y UGT, y nosotros decidimos en la asamblea sumarnos a la convocatoria y presionar allí con ruido hasta que los rectores dejen a alguien pasar adentro y leer un comunicado. Se intentó evitar así la situación del viernes pasado, en el honoris causa del ínclito dialectólogo Sánchez Albornoz, donde la mayoría de los trabajadores se quedó a la puerta mientras algunos intentábamos esquivar la barrera que habían hecho con pancartas y palos voladores de banderas unos liberados de CCOO y UGT en la puerta. Al final logramos entrar y pegamos cuatro voces en el salón de grados, cosa que a algunos pareció mal, y a otros no, incluido el estudiante contusionado por palo de bandera en el perineo ocular.

En la asamblea de ayer se aprobó también la consitución de tres comisiones o grupos de trabajo: una de comunicación, otra de coordinación, y otra para gestionar el tema de las camisetas (otra vez verdes como el trigo al que vuelve la burra). Yo me apunté en la primera junto a un chaval de Tomalafacultad que se dice anarquista autónomo y lo quisiera yo como cuñado.

Este chico, como autónomo que es, hoy ha decidido por su cuenta y riesgo quedarse dormido y no ha venido a la reunión, dejándome a mí solito frente al delegado de CCOO, la arpía de UGT, la compañera de CGT, el delegado autodefinido como "del sector crítico" de CCOO (Agustín Moreno 2) y dos secretarias locas con ganas de enredar. Todos juntos para consituirnos como Comisión de Coordinación, mientras yo seguía callando como perro y Durruti desde los avernos dándome con el sermón.

Yo intenté tirar del grupo y centrarle en la tarea de armar un orden del día para que la asamblea del próximo día sea más operativa. Pero al final la cosa se ha ido por los cerros de Úbeda y yo me he encontrado a mí mismo llamándole amablemente a la harpía de UGT traidora y recordándole pensionazos, reformazos y no sé qué más. El delegado de CCOO (el oficial), que por cierto se parece a supercoco, me ha dicho que ya veré yo cuando me haga grande como dejo de pensar esas cosas de críos. Y yo le agradecí de corazón el consejo. No sé si me enterneció su pelamen, su pocacosez o qué, pero no me cayó del todo mal el pobre hombre.

Al final hemos estado casi todo el tiempo redactando un comunicado que alguien (ellos erre que erre con que sea un delegado sindical, yo erre que erre con que sea un trabajador normal) leerá mañana delante de los rectores de la CRUMA si estos le permiten la entrada a su reunión después de la concentración. Agustín Moreno 2 (o a lo mejor el 1, que todavía me lo encuentro por aquí) se encargará de leerlo en un megáfono delante de la gente que nos concentremos allí y preguntará si nos parece bien que lo llevemos adentro. Es lo más democrático que a mí se me ha ocurrido proponer teniendo en cuenta el poco tiempo de que disponemos y el percal de aquella comisión de la que pienso ser el último que se baje.

Os adjunto el texto que ha salido para que os echéis a llorar conmigo, por favor.

La próxima reunión de esa comisión, con vistas a preparar la próxima asamblea (seguramente el martes y seguramente en el Salón de Grados del Campus de Getafe), es el lunes a las 4 de la tarde.

A ver si en nuestra asamblea de la sección, si es que la hacemos, conseguimos sacar alguna postura en común sobre lo que está pasando. Me da que la movilización está siendo muy diferente en las otras universidades de la Comunidad de Madrid. En Alcalá he oído que hay bastante movimiento, y en la Autónoma también. Pero de las otras, ¿sabemos algo?. Yo me comprometí a escribir un borrador de panfleto en la última asamblea general del sindicato, pero no tengo tiempo ni de respirar. A ver si alguien me echa un cable.

Salud, un abrazo,


Favila


P.S. Mientras estaba escribiéndoos este correo ha llegado una carta del rector a todos los trabajadores de la UC3M. También os la adjunto. El hijo de puta tiende la mano a CCOO y UGT. Estos se la tomarán. Ya lo veo venir: de las cuatro medidas (aumento de horas semanales de trabajo, reducción de días de vacaciones, eliminación de los días moscosos y rebaja de hasta el 50% del sueldo en caso de baja por enfermedad) quitarán la más jodida, la de las bajas por enfermedad, y colarán las demás. Los sindicatos aparecerán como héroes salvadores de la clase trabajadora, y el rector se frotará las manos. A los precarios nos irán echando a la calle con cuentagotas, y sin que nadie se entere ni se ponga camisetas ni calzoncillos ni chapas ni na.